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Los platos rotos de “El Emporio”

LA OPINIÓN DE UN CIUDADANO

Mike Baroudi
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La noche del sábado 14 de noviembre, Luis Vásquez Hernández –conocido también como “El Vene”– recibió la noticia más escalofriante que había escuchado en los casi 11 años que lleva radicando en la capital: En el restaurante “El Emporio”, uno de los negocios que él representa, y frente a todos los presentes habían asesinado a quemarropa a dos personas, el conocido traficante de licor y cigarros Ernesto Alonso de Miguel, alias “El Español”, y uno de los policías ministeriales que siempre lo escoltaban, Agustín Guevara Martínez.

Una vez más el traficante se apoderó de los titulares locales siendo esta la última. Había sido víctima de un secuestro hace una década y logró escapar de sus captores en sonada balacera protagonizada en la colonia campestre. También hace cinco años se le escurrió al polémico general Carlos Bibiano Villa Castillo, Secretario de Seguridad Pública en turno, en un turbio “operativo” en el cual perdió la vida el policía Jorge Amir Flota Matos.

No era secreto para ningún chetumaleño el oficio al que se dedicaba “El Español  y tampoco sorprende a nadie el hecho de que haya encontrado uno de los posibles finales destinados a las personas que eligen tomar ese camino. Tampoco es secreto la gran calidad moral con la que cuenta “El Vene” y la facilidad que tiene para hacer amigos y lograr que los demás se sientan cómodos a su alrededor. Lo que sorprende es el daño colateral que esto ocasionó y que toda la ciudad percibe solo en superficie, siendo las verdaderas víctimas los trabajadores del establecimiento y sus familias al no poder ingresar al local ni siquiera a limpiar la sangre.

Sin deberla ni temerla el personal del restaurante y sus propietarios se vieron inmersos en una pesadilla. El local cerrado y acordonado durante más de 15 días, producto de las indagaciones de un secreto a voces, le negó el sustento económico a todos los que ahí trabajan. La pérdida es bastante considerable, solo en ventas se estiman 250 mil pesos, agregándole el proporcional de renta, luz, sueldos y el perecedero inventario pudriéndose entre otros gastos.

emporio5En contraste nadie ha sido detenido. El asesino todavía no ha sido identificado. Tampoco hay nadie cesado en la policía ministerial. A pesar de que el mencionado delincuente estaba siempre rodeado de policías, incluso en el preciso momento de su muerte, ninguna corporación ha pagado ni cerca de lo que ya pagó quien no tiene culpa alguna y esta es una incongruencia más que refleja el mediocre trabajo en materia de seguridad, cuyos resultados saltan a la vista.

La reacción de los chetumaleños fue inmediata. Cientos de perfiles en Facebook, Twitter y Whatsapp cambiaron su foto y colocaron el logotipo del restaurante acompañado del hashtag #TodosSomosEmporio, ya que la lógica general pronunciada señala que la investigación debería mermar al interior de las corporaciones policíacas y no a la gente que se animó a invertir y a rifársela en nuestra tierra.

“El Vene” está muy agradecido con las muestras de apoyo de toda la sociedad chetumaleña y de los dos niveles de gobierno locales en especial con la PGJ y sus funcionarios. Porque 15 días sin operar son bastantes, pero existen casos en los que la propiedad queda asegurada hasta por años, ocasionando tremendas pérdidas irrecuperables. 

Experto en el buen servicio y trato con la gente Luis Vásquez se ha ganado el corazón de muchos. Cuenta con la simpatía y la amistad incondicional de bastantes ciudadanos y es un caso digno de ser observado a detalle por muchos políticos chetumaleños y otros extranjeros que no vinieron a invertir sino a coordinar campañas políticas y solo se meten en problemas con los locales por su prepotente comportamiento. Nos demuestra que los chetumaleños si podemos unirnos y en qué radica lograrlo. 
 
“El Emporio” abre sus puertas esta semana, confiando en la buena respuesta de toda su clientela y amigos. La CANIRAC ya reservó fecha para hacer ahí su posada navideña en señal de apoyo y se espera que otras empresas y dependencias también lo hagan. La cartera de clientes y amigos es amplia y no dudamos que pronto vuelva a agarrar su ritmo normal y este trago tan amargo sea olvidado.

Qué respuesta nos darán ahora en materia de seguridad en la capital? ¿Seguirán tirándose la pelotita entre las corporaciones? ¿Seguirán culpando al ciudadano por no denunciar y “no cuidarse”, como nos han contestado últimamente?

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