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Madre y abuela quieren ver de nuevo al pequeño Allan

Chetumal, 16 octubre
Especial

Desgarradas por el dolor y la impotencia ante la postura parcial de las autoridades, una madre y una abuela chetumaleñas claman por ver de nuevo a Allan, un niño de nueve años de edad que ha sido retenido por su padre sin derecho a permitirles verlo, tan sólo por videollamadas muy breves y que a menudo se interrumpen.

Daniel es el padre y está separado legalmente de Vivienne, a quien conoció al cursar estudios en el Partenón de Chetumal, pero su relación estuvo marcada por episodios de violencia mutua que dañaron la armonía de esta joven pareja que vivía en la casa de los padres de Daniel Alejandro.

Eran frecuentes las escenas con gritos e insultos, a menudo por celos, por lo que la pareja de mutuo acuerdo aceptó separarse por “tiempo indefinido” y el niño quedó al cuidado de su abuela Vianey, madre de Vivienne.

La abuela vive ocasionalmente en la isla de San Pedro (Belice) y quedó como tutora del pequeño Allan y durante las vacaciones disfrutaba con su madre Vivienne, quien accedió a que el pequeño conviviera con su padre en Chetumal, pero él se negó a devolverlo y levantó un acta de restricción.

Según la abuela, el padre “cuenta con la protección de diversos funcionarios en las dependencias del gobierno del estado” y por ello estos servidores públicos batean sus reclamos que han llegado a la desesperación y la impotencia inundadas por el llanto, como pueden observar en los videos de madre y abuela.

Doña Vianey envió una carta al Presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien imploró:

“Señor Presidente: pido su apoyo para que mi nieto sea devuelto a los brazos de su madre y de la suscrita abuela tutora, ya que dicho menor cuenta con diversos padecimientos que requieren tratamiento médico a través de medicamentos y doctores, mismos que no serán atendidos por su padre que ya tiene otra familia e hijo”.

La abuela dijo que teme “por la integridad física y emocional de mi nieto, ya que el convivir con otra persona que no sea su madre y el trato que reciba por parte de ellos pueden afectar su desarrollo físico y emocional”.

Cada lunes la madre tiene derecho a una videollamada de 20 minutos con su hijo Allan, pero esta por momentos se corta quizá con toda intención, pero además –según la madre– el padre interfiere para manipular al niño.

El DIF y las áreas de justicia se han cruzado de brazos hasta ahora.

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