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¿Mara contra Mayuli? ¿Mara contra Lili en 2022?

Mara Lezama Espinosa es la candidata lógica a la gubernatura de Quintana Roo. Así se olfatea en los once municipios desde la capital hasta Cancún, donde la alcaldesa de Morena fue reelecta sin mayor complicación. Otros cinco alcaldes quisieron prolongar su estancia y fueron abofeteados por los electores –como el arrogante Pedro Joaquín Júnior en Cozumel y el corruptísimo Víctor Mas Tah en Tulum–, de ahí el peso de la proeza de Mara.

Las imágenes satelitales muestran a Morena como el vencedor de la gran guerra de 2022, pero hay que aguardar las reacciones del equipo defensor de la gubernatura conquistada en 2016 por Carlos Joaquín González, obligado candidato de la coalición formada por PAN y PRD para enfrentar al priista Mauricio Góngora Escalante, respaldado –no hay que olvidarlo– por el extinto Nueva Alianza y el acomodaticio Verde Ecologista, hoy aliado de Morena.

El factor Morena desequilibra el tablero de Quintana Roo desde 2018. Para entonces el PRI estaba noqueado y ahora yace en la sepultura, exhumado como zombi para formar parte de la coalición encabezada por el PAN. Quien sea candidato de Morena gana caminando, sostienen en tertulias, cantinas y plazas comerciales.

Mara siempre sobresale en las menciones, pero siguen activos los senadores Marybel Villegas Canché y José Luis Pech Várguez, quien tuvo apenas la intención inicial de ser el candidato de Morena a la alcaldía de Solidaridad, pero Marybel se encaprichó al intentar arrebatarle a Mara la candidatura en Cancún.

La osadía de Marybel le costó una porción del pastel, porque fue descarrilado su alfil Luis Gamero Barranco y se quedó sin la candidatura de Morena a la alcaldía capitalina. La posición fue obsequiada a una mujer del equipo de Mara Lezama: Yensunni Martínez Hernández, víctima de violencia política de género cometida por Gamero y castigada con saña selectiva.

Carlos Joaquín no tiene candidato para defender el trono, pero el PAN se está organizando y perfila a la senadora chetumaleña Mayuli Martínez Simón, quien tiene vigente la licencia que solicitó para coordinar a la coalición Va por Quintana Roo.

El triunfo más importante lo obtuvo esta coalición en Solidaridad (Playa del Carmen), donde la panista Lili Campos Miranda derrotó a Laura Beristain Navarrete, alcaldesa de Morena que intentó la reelección y fue castigada como antes lo fue Cristina Torres Gómez, a quien Laura doblegó en 2018.

Imaginemos en 2022 un choque entre mujeres: Mara Lezama por Morena y Mayuli Martínez por el PAN, cada una con sus aliados. ¿O Mara Lezama contra Lili Campos?

Quintana Roo parece destinado a tener a una mujer en la gubernatura por vez primera en su historia electoral, inaugurada en 1975 con el triunfo del priista Jesús Martínez Ross. Desde entonces puro hombre ha ocupado Palacio de Gobierno y en 1998 estuvo a punto de romperse esta tradición con la proyectada candidatura de la diputada federal priista Addy Joaquín Coldwell, a quien el gobernador Mario Villanueva Madrid negó la postulación al provocar el triunfo del chetumaleño Joaquín Hendricks Díaz en el proceso interno de selección.

Si va Mara y gana en 2022, además de ser la primera mujer en ocupar la gubernatura será la primera de Cancún en lograrlo. En la otra esquina, si gana Mayuli devolverá la gubernatura a nuestra capital y aquí hay un ingrediente de orgullo herido y dignidad pisoteada, porque Joaquín Hendricks entregó el trono al cozumeleño Félix González Canto, despreciando a su compadre chetumaleño Eduardo Ovando Martínez, entonces senador priista.

Hendricks aceptó a principios de noviembre de 2004 un proceso interno priista para permitir el choque entre Félix y Ovando, cargando los dados para beneficiar al diputado federal cozumeleño. Gana Félix la gubernatura y comete el horror de imponer a Roberto Borge Angulo como candidato en 2010. Horror porque Beto echó a perder su sucesión al agredir y fortalecer simultáneamente a Carlos Joaquín, quien luchó hasta el límite para participar en el proceso interno de selección de candidato priista a la silla grande.

Al final Beto Borge entregó al PAN y al PRD un candidato huracanado que sedujo a los chetumaleños, quienes así castigaron la soberbia de nuestro último gobernante priista cuya vida es una tragedia que alcanzó al PRI hasta convertirlo en apestoso mendigo que a duras penas puede pescar alguna triste regiduría.

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