Mariano Herrán, de cazador a defensor de Villanueva

Doblegado por males crónicos que lo arrastraron a la tumba, Mariano Herrán Salvatti dio un viraje insospechado para dejar de ser el implacable cazador del gobernador Mario Villanueva Madrid a fines de la década de los 90 y asumir, por propia y generosa iniciativa, la defensa del chetumaleño que persiguió y acorraló con malas artes por instrucciones del Presidente Ernesto Zedillo.

Don Mariano fue director de la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos contra la Salud (FEADS) de la Procuraduría General de la República (PGR), y la consigna presidencial no admitía réplica o titubeos, porque el fin consistía en partirle la madre a Villanueva inventando delitos para vincularlo con el narco.

Quizá por razones humanitarias, fruto de una reflexión tan íntima que lo impulsó a intentar combatir una injusticia, siendo él tres años presidiario en Chiapas y compañero de dolor de Mario Villanueva, el Zar Antidrogas nacido en Tapachula cambió el hacha por el saludo fraterno al brindarse como su abogado defensor en el Centro Federal de Readaptación Psicosocial de Ayala, en el estado de Morelos.

Sorprendido por este gesto del hombre que tejió su mortaja carcelaria, el ex gobernador aceptó el trato ya esfumada toda desconfianza en Don Mariano, quien un 25 de marzo de 1999 –en vísperas de su último informe de gobierno– encabezó la selecta comitiva que llegó a Palacio de Gobierno a interrogarlo, descubriendo las cartas del juego que lo aguardaba tan pronto entregase las llaves de Casa de Gobierno al también chetumaleño Joaquín Ernesto Hendricks Díaz.

Cuenta Mariano Herrán, en su declaración jurada de febrero de 2012: “En el verano de 1998, el señor Jorge Madrazo Cuéllar, Procurador General de la República durante la administración del Presidente Zedillo, me ordenó encontrar cualquier tipo de justificación de acción penal contra el gobernador Mario Villanueva. El señor Madrazo me informó que Zedillo quería cualquier tipo de acción penal que resultara en su encarcelamiento”.

“En junio de 1998 enviamos personal a Cancún a investigar a miembros del Cártel de Juárez y decidimos empezar a investigar a Mario Villanueva, tanto en lo personal como en sus funciones oficiales. Al principio la investigación se llevó de manera legítima, pero no encontramos evidencia alguna contra Villanueva. A pesar de este hecho, el señor Madrazo insistió en que era necesario proceder con cualquier acusación penal, aunque fuera inventada”.

Cinco meses antes de morir, Don Mariano hizo la gestión para que Villanueva fuera trasladado del Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial del estado de Morelos al Hospital General Torre Médica Tepepan, dependiente de la Secretaría de Salud en la Ciudad de México.

El trámite lo hizo el tres de febrero de 2017, exponiendo que el exgobernador “es una persona senil y se encuentra afectado de su salud por una enfermedad crónica degenerativa, consistente en Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica desde hace 14 años, además de asma, hipertensión arterial, hipotiroidismo, artritis y prostatitis.

Minada su salud por el cáncer de hígado, Don Mariano Herrán fallece el seis de julio de 2017 sin ver el ansiado fruto de su defensa de Mario Villanueva, pero ambos quedaron reconciliados en el último encuentro entre aquel persecutor transformado en un valioso aliado que desnudó la trama perversa escrita por el presidente Ernesto Zedillo, cuyo aliento de venganza mantiene privado de la libertad al ex gobernador priista.

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