Más meses de encierro para Mario Villanueva

El exgobernador Mario Villanueva Madrid tendrá que aplazar por unos meses su acariciado recorrido por su rancho El Mostrenco y la bahía de Chetumal, porque su liberación sigue empantanada en el laberinto de jueces y magistrados expertos en prolongar el castigo a un hombre que contempla 72 años de edad en su horizonte, con males crónicos complicados por su prolongado encierro, inhumano en varios tramos desde fines de mayo de 2001.

Ante la negativa del Juez para otorgar la prisión domiciliaria, el Magistrado determinó que sea resuelta en revisión por un Tribunal Colegiado, lo que representa más meses de espera para Mario Villanueva. Una semana fluye con otro ritmo para quien disfruta su libertad, pero avanza en cámara lenta cuando permaneces en cama de hospital o celda, imaginando la luz solar con la ansiedad más palpitante.

Un bálsamo para Mario: el Magistrado del Tribunal de Amparo anuló su orden de traslado al temible Centro Federal de Reinserción Psicosocial (Ceferepsi) del estado de Morelos –donde permanece el ex gobernador cozumeleño Roberto Borge Angulo–, por lo que podrá permanecer en la clínica Campestre o ser devuelto al Centro de Reinserción Social (Cereso) de nuestra capital.

Villanueva ha sumado simpatías para su causa, comenzando por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. El senador José Luis Pech Várguez y el diputado federal Luis Alegre Salazar –ambos de Morena– han destacado en la hilera de políticos que lo respaldan por convicción y con motivación humanitaria.

El Congreso del Estado también ha respaldado a Mario Villanueva, quien cuenta con el apoyo genuino de miles de quintanarroenses, sobre todo en la capital que fue epicentro del poder que ejerció desde el cinco de abril de 1993 hasta el 27 de marzo de 1999, cuando se esfumó en Mérida nueve días antes de entregar el trono a su elegido: el chetumaleño Joaquín Hendricks Díaz.

A estas alturas la postura de los jueces es contemplada como absurda cerrazón ante lo sensato: liberar al exgobernador priista chetumaleño, quien ha soportado un castigo prolongadísimo por decisión del presidente Ernesto Zedillo desde fines de 1998.

El Presidente López Obrador tiene la voluntad política para otorgar el indulto total a Mario Villanueva, pero jueces y magistrados se han atrincherado sin argumentos de peso, a la sombra de su dañina obstinación.

Mario Villanueva sigue soportando una injusticia de largo aliento con olor a escarmiento.

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