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¿Por quién voy a votar?

Ajuste de Cuentos

 Ángel Solís

Lo que está en juego en la elección de este domingo en la capital del estado no es cualquier cosa y lejos de los muchos bots y personas que reciben las migajas de quienes hoy ostentan el poder difunden en las redes sociales, Chetumal se juega su permanencia como la capital política del estado, además que seguir votando con el hígado —tal como lo hicieron en 2016 y 2018— puede provocar que esta ciudad termine de hundirse y convertirse en un pueblo fantasma donde solo quedarán los adultos mayores, personas con alguna discapacidad y uno que otro que se aferre a un lugar donde ya no quede nada.

El municipio de Othón P. Blanco y la ciudad de Chetumal no pueden seguir siendo rehén de grupos hambrientos de poder del partido Morena, que solo buscan llegar para salir de sus problemas económicos y olvidar la pobreza con la que vivieron su infancia y juventud. El claro ejemplo lo tienen con los integrantes del actual cabildo, porque muchos llegaron caminando o en taxi para asumir sus puestos y en su gran mayoría hoy, a poco más de dos años, salen en camionetas del año y diversas propiedades en la ciudad capital y hasta en el vecino municipio de Bacalar.

Mientras que Chetumal se hunde en pobreza, falta de oportunidades, falta de empleo, inseguridad y demás cosas que eran su obligación resolver o al menos buscar alternativas para solucionar, su inexperiencia y miseria política dieron como resultado un municipio que no avanzó y por el contrario está quebrado y a punto de colapsar, como van las cosas antes que llegue el fin de año.

Yensunni Martínez no tiene nada, ni cuenta con experiencia en alguna rama que pueda servir para buscar alternativas si gana la batalla como candidata a la alcaldía capitalina. El repartir un periódico (Regeneración) no le da las tablas para sacar adelante una administración municipal y mucho más cuando no tienes la minina experiencia y capacidad para hacerlo. Votar por ella es hundirle un puñal en la espalda a nuestro municipio y empujarlo al precipicio.

Y a nivel federal las cosas están igual o peor. Anahí ni siquiera conoce los nombres o necesidades de las comunidades y ciudades de los cuatro municipios que comprenden el segundo distrito. Tan sólo es una imposición del tabasqueño Rafael Marín Mollinedo, que dicho sea de paso busca quedarse con la candidatura a la gubernatura en el 2022. Al igual que Yensunni, la candidata Anahí no cuenta con una trayectoria o experiencia para que pueda llegar a proponer algo en la Cámara de Diputados. Apoyarla con tu voto es tirarlo a la basura.

Chetumal y en general el sur del estado no están ya para improvisados o caprichos de padrinos políticos. Si en verdad se quiere a esta tierra y quieren sacarla del hoyo en que los gobernantes la han sumido, analicen su voto y otórguenselo a quienes en verdad pueden con el cargo y a quienes podrás reclamar en su cara en caso de defraudarte. Hazlo por Chetumal, hazlo por el sur.

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