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¡Qué emoción! Una dama

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A estas alturas la llegada de mujeres a una posición de poder ya no debe sorprendernos, porque no es para tanto. Tampoco el bastón de mando debe plantear una mayor presión y exigencia para las damas, ya que han ocupado cargos de primera línea con notas sobresalientes y reprobatorias, como ha ocurrido con los caballeros.

María Cristina Sangri Aguilar hizo historia como primera alcaldesa del municipio capitalino de Othón P. Blanco, cuando el arribo de una mujer a esa posición era insólito. Luego ocuparon esa silla Rosario Ortiz Yeladaqui y Cora Amalia Castilla Madrid, con desempeños favorables.

Con excepción de la gubernatura siempre reservada a los hombres, las mujeres han aterrizado en terrenos complicados y de confort, aunque la política es filosa expresión del machismo y les cuesta mucho arribar a puestos de elección popular, siempre con la bendición del varón.

Es así como Rosario Ortiz Yeladaqui fue Presidenta de la Gran Comisión del Congreso, como Lizbeth Loy Song Encalada lo fue del Tribunal Superior de Justicia. En el caso de Charito, el sub bloque priista de los “malqueridos” –integrado por Javier Díaz Carvajal, Javier Zetina González y Carlos Gutiérrez García–  la sacó de quicio y erizó su cabellera hasta en temporada navideña, pero salió a flote en la Legislatura más complicada. Entonces la oposición era de cuidado, con espadachines como Jorge Polanco Zapata, Roberto Erales Jiménez (Convergencia), Héctor Ortega Contreras (PRD) y Rogelio Márquez Valdivia (PAN).

Dama, varón o extraterrestre, lo que en verdad importa es la capacidad de la afortunada burócrata electoral, cuya exigencia es mayor por la naturaleza del nuevo instituto que ha sido presentado en sociedad como un híbrido de Superman y el Llanero Solitario con alucinante puño de autonomía y profesionalismo, a diferencia de los que se han marchado con los acordes de las Golondrinas, injustamente satanizados.

En las gradas vende mucho la llegada de las féminas a un cargo burocrático de alcurnia o puesto de elección popular, pero su limitante monolítica yace en las reglas del juego y en la naturaleza de las instituciones.

Me sorprenderé cuando una mujer sea gobernadora en Quintana Roo. Porque tienen capacidad indiscutible, pero siempre quedan a medio camino como el Cruz Azul.

Un comentario

  1. sin duda, la capacidad de las las nuevas allegadas al poder se encuandra en su limitante monolítica que yace en las reglas del juego y en la naturaleza de las instituciones.
    solo es cuestion de observar el panorama de las oportunistas del talon.

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