Reyna Durán raspa la Cuarta Transformación

Colocada como presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) del Congreso de Quintana Roo, pese a su inexperiencia política –o quizá por eso–, la cancunense Reyna Durán Ovando es principal culpable del trato déspota que reciben reporteros de la fuente del Poder Legislativo, bloqueados como chusma pestilente que debe ser alejada de este Palacio elitista tan multimillonario como ineficiente, porque las iniciativas propias siguen en anteproyecto.

Reyna Durán olvida que es diputada de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador que enarbola principios e ideales democráticos tan ajenos a la miseria moral del PRI y a la hipocresía panista. Morena es el partido del pueblo, pero en el Congreso de Quintana Roo ha decepcionado por el trato grosero que dan a los reporteros de la fuente que ayer se manifestaron porque les niegan el acceso al pasillo donde se encuentran los cubículos de los 24 diputados, el lujoso espacio de Reyna Durán y la sala de comisiones.

Recordemos que una lucha despiadada con cuchillos y estiletes provocó la caída del ex priista Édgar Gasca Arceo, ahora en Morena. La senadora Marybel Villegas Canché –de Morena– cometió la torpeza política de ordenar a sus diputados que votaran contra la reestructuración de la deuda pública solicitada por el gobernador Carlos Joaquín González. Fue obedecida con servilismo por Linda Cobos Castro y Érika Castillo Acosta y Édgar Gasca, quien así selló su suerte para ser degradado en forma tan humillante.

El reportero desempeña su trabajo y no acude para pedir autógrafos; es su misión encomendada por sus jefes de información, tarea permitida hasta con caballerosidad en anteriores Legislaturas. Cito mi testimonio: desde principios de noviembre de 1990 hasta mediados de agosto de 1996 como reportero del Diario de Yucatán cubrí la fuente del Congreso, dominado por el PRI y con un Presidente de la Gran Comisión al servicio del gobernante en turno.

Los reporteros recibíamos un trato respetuoso, con todas las facilidades para desarrollar nuestro trabajo. Hasta nos sentíamos como en casa. Recuerdo los períodos de Eduardo Ovando Martínez, Primitivo Alonso Alcocer, Carlos Cardín Pérez –relevado por Jorge Mario López Sosa–, Héctor Esquiliano Solís –reemplazado por José Arjona Carrasco–, Rosario Ortiz Yeladaqui –sustituida por Javier Félix Zetina González y Javier Díaz Carvajal–, Manuel Valencia Cardín –de Convergencia–, Luis González Flores, Eduardo Espinosa Abuxapqui, José Luis Toledo Medina, Chanito –reemplazado por Pedro Flota Alcocer– y el panista Eduardo Martínez Arcila.

Nunca se había llegado a esto, tratando a los reporteros como tropa nauseabunda obligada a registrarse para que le concedan el honor de ingresar al cubículo del diputado cuyo asistente tiene que salir a recibirlo para dar su autorización a los fieros guardianes.

Los diputados no gozan de un sitio privado, como puede ser la habitación de un hotel de cinco estrellas –como los que acostumbran– o una recámara hogareña. Es un espacio público y no puede ser bloqueado por estos pseudo representantes populares.

Mientras impiden el paso a los reporteros de la fuente –tratados como vendedores de pepitas y cacahuates–, los diputados pueden escapar por una salida de emergencia que desemboca en el bulevar Bahía y que ocupa Reyna Durán para escapar del insoportable asedio de los periodistas, persistentes por la exigencia de su oficio.

La Jugocopo sale manchada y me gustaría saber qué opinan Roberto Erales Jiménez (Partido del Trabajo) Pedro Pérez Díaz (PRD), José de la Peña Ruiz de Chávez (Verde Ecologista) y Carlos Hernández Blanco (PRI), quienes ya fueron diputados locales. Incluso, Roberto Erales milita en Morena y cree en los ideales del Presidente Andrés Manuel López Obrador. La sensibilidad de Erales tiene que ser mucho mayor porque fue jefe de prensa del gobernador Mario Villanueva Madrid al inicio de su mandato, en 1993.

Pero quien sale más dañada políticamente es la presidente Reyna Durán Ovando, quien con este trato déspota con la punta del pie raspa la Cuarta Transformación, tan cercana al pueblo con nuestro Presidente.

El reportero de Chetumal merece respeto a su labor y cuenta con toda mi solidaridad y comprensión. El tema no se agota porque la indignación va en aumento.

3 comentarios

  1. De que sirve tanta mamada de que si queda a frente de x o y ,si la verdad no hay resultados de nada ,puras cajas chinas para seguir en el poder, estas noticias sirven para una madre.
    Debemos exigir que trabajen o se larguen.

  2. Solo date cuenta de esto Javier… Te quejas de la firma en que los tratan en el congreso y en tus comentario denigras al pueblo, lo ofendes como se ser periodista es lo máximo y los que «venden pepitas y cacahuetes» son chusma… Pues para muchos valen mas los venteros de cacahuetes y pepitas que un reportero lamehuevos, chayotero come cuando hay.

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