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Te perdimos, “Chepe” Contreras

Haydee García

El priista José Alfredo Contreras Méndez, “El Chepe”, es de nuevo presidente municipal de Bacalar. Pero además su exigencia política es mucho mayor, por ser el único alcalde que representa al PRI, un partido en desgracia.

Pero El Chepe no es el hombre sencillo que conocimos como diputado local, e incluso como alcalde en tiempos del gobernador Roberto Borge Angulo, quien le impuso a todo su equipo y lo convirtió en diligente e inofensivo vasallo.

Ayer en un evento en Bacalar lo intercepté para pedirle un espacio en su agenda para una entrevista periodística, y esto lo subrayo para que no quede el mínimo margen para la duda. Con el alcalde hay temas muy interesantes, de interés público.

Pero su respuesta fue la de un patán con una moral sumergida en el morral de los billetes, porque a mi petición a la vista de varios respondió que acepta la entrevista, pero la concederá hasta que tenga dinero “porque ahorita no hay en el municipio”.

Primera respuesta de este nivel que recibo, porque el señor todo lo quiere resolver a punta de billetes y repartiendo tacos y tortas que le quedan de maravilla, pero “El Chepe” tiene que revisar a conciencia sus reacciones y motivaciones profundas, porque en el cerebro tiene grabado el signo de pesos y de dólares y piensa que todo mundo anda en su onda.

“El Chepe” es el solitario alcalde del PRI en un tablero de 11 municipios. Su partido tiene fama de corrupto incorregible, pero en esta elección fue apoyado por el PRD y por el PAN, cuya senadora chetumaleña Mayuli Martínez Simón quiere ser candidata a la gubernatura.

Supongamos que Mayuli es gobernadora. ¿Dónde ubicaría a su gran amigo Chepe? ¿Acaso como su Jefe de Prensa? ¿O como titular del Instituto Quintanarroense de la Mujer, tomando en cuenta la sensibilidad que lo distingue hacia las mujeres periodistas que lo interceptan con fines laborales?

Este presidente municipal me recuerda la brillante novela del colombiano Gabriel García Márquez: “El Otoño del Patriarca”, un poema sobre la soledad del poder, donde señala al patriarca ambicioso, lascivo, repugnante, cruel y solitario, sobre todo solitario. Narra los desplantes y arbitrariedades de un dictador, su uso del poder como expresión personal.

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y menos lo serán si “El Chepe” solo piensa en la lana para repartir, porque también dicen que “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”.

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