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Vandalismo legislativo

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Desde el mismo congreso del estado ha brotado la ocurrencia, autoritaria como mugrienta, de posesionarse del espacio inmobiliario donde se encuentra “El museo maqueta de Payo Obispo”, sí, aquel ubicado en la confluencia de las Av. Miguel Hidalgo S/N, esquina con 22 de enero, Col. Chetumal Centro. La idea original fue encubada y diseñada por Luis Reinhard, digno chetumaleño, de los de prosapia. Muchos años realizó esa noble tarea, incontable esfuerzo, horas de investigación, una dedicación encomiable, sólo privilegiada por quien amaba tanto a su terruño, a su patria chica, al Chetumal querido. Ahora estos apátridas legisladores intentan raptar ese icono de los chetumaleños. Ya han realizado el primer intento intimidatorio ante la secretaría de educación para arrebatarle el espacio y posesionarse del inmueble.

Allí en ese espacio cultural se reproduce el antiguo pueblo de Payo Obispo (arquitectura romántica inglesa), el cual en su etapa moderna fue fundado el cinco de mayo de 1898, por Othón Pompeyo Blanco, aquel almirante que vino a poner orden en la frontera con Belice y también acotó hasta con vidas a nuestros ancestros mayas. Para 1915 se erigió como capital de Quintana Roo y en 1936 comenzó a llamarse Chetumal. Los verdaderos orígenes de Chetumal, se remontan a la época de la cultura Maya (320 a 946 después de Cristo), cuando el pueblo de los itzaes ocupaba este territorio selvático.

Resulta terriblemente humillante para los chetumaleños informarnos, por filtraciones, de las verdaderas intenciones de esos analfabetos de la cultura hoy posesionarios del patrimonio legislativo, toman decisiones tan rústicas como incultas. Decía bien un buen colega… “hay quienes aún creen que la moral se desprende en la primavera de los árboles de mora”. Hay quienes piensan que la cultura se adquiere del culto o adoración a los iconos. Estos políticos solamente saben adorar a quien les ofreció el escaño. Y como si usaran gríngolas, sólo pueden ver y escuchar en línea recta a quien obedecen. ¡Entre legisladores te veas!

Viene a nuestra cabecita la pregunta: ¿Qué puede pasar en las sienes de estos individuos para atreverse a mancillar el honor chetumaleño? Puede ser que no tienen nada dentro de esos temporales y por eso la tremenda ocurrencia ha brotado. La lógica, el poco sentido común a esto nos avienta. Fíjese –amable lector- no utilizamos el concepto idea, pues eso implica una pizca de racionamiento. Entendida como el acto más básico del entendimiento. En fin, no puede ser concebible, ni creíble esa perogrullada sólo entre sujetos ahistóricos e ignorantes de los valores culturales de los chetumaleños. Quizá quienes amamos a Chetumal somos muy exigentes con esa camada de ignaros legisladores.

¿Qué papel le toca desempeñar a la misma Secretaría de Educación? ¿Habrá algún interés o complicidad con esa simpática solicitud del congreso y accederán tan fácilmente? ¿El mismo ayuntamiento de Othón P. Blanco, no tendrá entre su inventario alguna participación para el respeto y conservación de ese bien inmueble? Nos parece –como ciudadanos- que, para la realización de tremendo atropello histórico-cultural, no basta la intransigente demanda de los fufurufos y fatuos legisladores, debe haber algún entramado de instituciones que se puedan oponerse a tremenda violencia.

Ya habíamos tecleado algo afín a este congreso, donde la soberbia y/o petulancia les invade, inunda, obnubila. Nos atrevemos a teclear que estos individuos no eran así, y no es por querer enviar algo en su defensa, ¡para nada! Los habíamos escuchado críticos y reacios al comportamiento de la legislatura XIV, ellos encaminaron y orientaron a muchos ciudadanos quintanarroenses a dicho nicho legislativo para, en tumulto, protestar contra las medidas de protección para el gobierno pasado, aquel paquete de impunidad, legitimado por aquella defenestrada XIV legislatura. ¿Por qué ahora no se dignan recibir a los ciudadanos que protestan por el encarecimiento de los energéticos? ¡Ellos les enseñaron el caminito!

Sí, los ciudadanos nos sentimos defraudados. Pero esta violenta acción que pretende la XV legislatura podemos traducirla como un atentado a la cultura patrimonial de los chetumaleños. Podemos aceptar su desconocimiento de los rasgos culturales de nuestro Chetumal, pero debieran someterla a una iniciativa ciudadana, al menos, que seamos los mismos chetumaleños quienes decidamos el futuro de nuestros iconos, de la representatividad cultural y patrimonial del querido Chetumal. No se vale vengan a querer invadir y destruir los valores del patrimonio histórico de chetumaleño. No lo podemos entender de otra manera: ¡Puro vandalismo legislativo!

PD.- Ciertos grupos violentos, que sólo conocían la coerción y los malos tratos, han sido desplazados por otros sumamente prolijos y útiles a su amo, pero idénticos en procedimientos de fondo. La diferencia entre la XIV y XV legislatura.

PD.- Lamentablemente un buen defensor de los espacios culturales y cronista de la ciudad, el profesor Ignacio Herrera Muñoz, falleció este día. Nuestra solidaridad con su familia y las oraciones para un buen descanso. 

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