¿Y los carritos apá “Cheya”?

Sin Anestesia

El alcalde priista de José María Morelos, José Dolores “Cheya” Baladez Chi, intentó meter un golazo con un tirititito en reciente sesión de Cabildo, al deslizar sigilosamente una solicitud para dar de baja “unos” -así, una cantidad indeterminada- vehículos del patrimonio municipal comprados hace unos meses por su tesorero en lo oscurito, pues solo el presidente, sus allegados y algunos regidores consentidos se enteraron de la adquisición de las unidades nuevecitas.

En la sesión del pasado 14 de noviembre el alcalde morelense soltó el tema que cayó de sorpresa a más de un regidor, que no sabían nada del turbio asunto y cuestionaron a “Cheya” Baladez por esta acción con tufo a corrupción.

Y es que el pretexto para enajenar estos vehículos fue por demás absurdo, pues el edil afirmó que estos vehículos, de los que nadie sabe cantidad, modelo y costo, fueron comprados por el tesorero Carlos Cetina Alamilla ¡con su propio dinero!, y como el Ayuntamiento no tiene para pagárselos se les dio de baja para que el generoso funcionario recuperara su inversión. ¿Cómo la ve?

Ante la sospecha de un atraco descarado al patrimonio del golpeado municipio de la zona maya, el regidor perredista y ex alcalde, Domingo Flota Castillo, cuestionó al alcalde el hecho de que dicha compra no se notificó al Cabildo en su momento, dejando un olor a podredumbre en esta adquisición, pero el alcalde respondió que no se les notificó porque los carros del año no se compraron con dinero del municipio.

La gran pregunta es, si no se compraron con dinero público, ¿por qué formaban parte del parque vehicular del Ayuntamiento? ¿Por qué los contemplaron dentro del patrimonio?

A pesar de los reclamos del solitario regidor, el Cabildo aprobó por mayoría la enajenación de los vehículos nuevecitos, que no se saben en manos de quienes quedaron.

Para colmo, no fue la única ocasión en que la “Cheya” Baladez regaló bienes del Ayuntamiento, ya que el pasado agosto enajenó los vehículos usados, entre ellos algunos modelos de lujo como una camioneta Aspen 2007, una Suburban 2007, un Honda Civic 2007, y un Toyota Camry 2012, argumentando que por su antigüedad ya no era factible su reparación.

Pero estos vehículos una vez enajenados, generalmente quedan en manos de los mismos funcionarios que se los autovenden por unos cuantos pesos, faltaba más.

Con paso arrollador, la “Cheya” está acabando con el parque vehicular del pequeño Ayuntamiento que si bien le va, le quedarán un par de triciclos y una bicicleta al finalizar su rapaz gobierno.

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