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Javier Chávez
CHETUMAL
La redistritación, un tiempo perdido
Los plurinominales lucran con una conquista pervertida, ya que ese espacio es por lo regular refugio de gente sin la menor representatividad
Convertida en un dolor de cabeza que provocó la caída de Carlos Soberanis Ferrao de la titularidad del Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO), la redistritación está en marcha al ser anunciada ayer la metodología para la confección del nuevo mapa distrital, redistribuyendo los 15 distritos electorales.
Comprendo que hay un mandato que obliga al IEQROO a tomar al toro por los cuernos, y me queda muy clara la cuestión estrictamente teórica sobre la representación popular, pisoteada en la práctica por nuestras diputadas y nuestros diputados que en la mayor parte de los casos tienen ese cargo como irónico apodo.
Hablo de tiempo perdido en la redistritación porque todos se han concentrado en la superficie sin observar el fondo del lago. Y es que ante todo debemos definir los alcances elementales de los 25 diputados locales, ya que todo mundo se olvida de 10 “legisladores” plurinominales que no tienen obligación con un solo sector representativo de la sociedad, defendiendo los turbios intereses de sus partidos y pactando como les viene en gana.
La ley impide la extinción de ese grupo de privilegiados pluris que aumentan significativamente el costo de operación de nuestro Congreso, pero si lo permitiese de buena gana podríamos deshacernos de todos ellos.
Y en cuanto a los 15 diputados que representan a un porcentaje de quintanarroenses, este es un cuento de ficción que cotidianamente repasamos, ya que las diputadas y los diputados no están representando a la sociedad, como quedó demostrado recientemente con su visto bueno para la instalación de verificentros en todo el estado, o con la hipócrita penalización del aborto.
El Consejero electoral Guillermo Escamilla Angulo presumió el banderazo a los trabajos de una redistritación que consiste en la aplicación de maquillaje sobre el rostro de un zombi, pero que cuenta con un modelo matemático que me parece certero porque lo interpreto a la usanza de los diputados: si saben contar, despreciables quintanarroenses, no cuenten jamás con nosotros.
Insisto: aunque en la redistritación se apliquen modelos físicos y matemáticos de Isaac Newton o de Albert Einstein o Leibniz, o incluso si los atlantes acuden al IEQROO –no los de Miguel Angel Couchonal, porque esos son más caros –, el resultado es papel higiénico con envoltura impresionante.
Los 15 diputados de mayoría relativa deben hacerse sentir en sus respectivos distritos, estando cuando menos al día en cuanto a sus necesidades. Pero no, ya que esos 15 son más anónimos que un indocumentado en los dominios de “la migra”.
Cuando esos 15 representen medianamente a sus distritos, entonces que vengan los trabajos de redistritación y que la teoría coincida con la práctica. Pero en estas condiciones, estos costosos trabajos son un tiempo perdido. Y vaya que lo saben muy bien todos los Consejeros.
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