|
Quintana Roo, un triste peón para el PRI
Eduardo Espinosa Abuxapqui, Presidente de la Gran Comisión del Congreso, ha quedado como carta solitaria del sur rumbo a los comicios de 2012.
Sin el menor peso específico, pero con figuras muy cuestionadas por tomar la política como un pasatiempo de hijos de papi y como suculento nicho para lucrar, el Partido Verde Ecologista (PVEM) compromete severamente las posibilidades de triunfo del PRI en los comicios federales que se avecinan, ya que encabezará en Quintana Roo la fórmula para el Senado de la República.
Lo de menos es que sea Jorge Emilio González Martínez (Niño Verde) o cualquier vividor de su fauna abominable, ya que ese partido tiene patente de corso para designar a quien le plazca, de ahí que el priismo local esté en contenida rebeldía, aunque al final terminarán por aceptar lo que venga y como venga.
El PRI estaba obligado a lanzar lo mejor de su cuadra para enfrentar a un perredismo que de nueva cuenta se planta como el rival a vencer, tomando en cuenta que Gregorio Sánchez Martínez se perfila como candidato aunque pretendan frenarlo con el recurso de la demanda penal, 100 por ciento fundamentada pero con motivaciones de corte electoral que restan seriedad a esta ofensiva de ocasión.
Pero si Greg Sánchez no es neutralizado a tiempo–aunque lo dejen de nuevo en paz al día siguiente de la contienda de 2012, como sin duda ocurrirá –, tiene la mesa puesta para ganar la elección sin emplearse a fondo.
Descartado el alcalde capitalino Carlos Mario Villanueva de la contienda, queda tan sólo Eduardo Espinosa Abuxapqui como única opción competitiva del PRI al menos en el sur, aunque al ser sembrado como número dos de la fórmula para el Senado tan sólo alimentaría electoralmente al sujeto que imponga el Verde: Jean Succar Kuri, el Mochaorejas, Caletri, el Pozolero o La Llorona.
La concesión entregada al Verde en Quintana Roo debe ser analizada con el criterio de un PRI nacional que descarta a nuestro estado de su abanico de prioridades, otorgándonos categoría de simple peón en el sinuoso tablero de ajedrez, mientras protege sus alfiles y torres de Oaxaca y Veracruz, y sobre todo a su reina del estado de México.
Lo grave es que la fórmula de la coalición encabezada por el PRI para el Senado puede ser derrotada, pero el engendro del Verde puede de todos modos llegar a San Lázaro como Senador de primera minoría, como ocurrió en 2006 con el perpetuo desencanchado José Luis Máximo García Zalvidea, de la alianza encabezada por el PRD.
El panorama es preocupante no sólo para el PRI, sino para Quintana Roo porque a fin de cuentas será afectado por ese tipo de representación tan nociva que no se desea ni al peor enemigo.
Claro, el Niño Verde ha descubierto sus cartas comentando que quiere ser candidato a la gubernatura de Quintana Roo, impulsado por la coalición PRI-Verde. Y con el tipo de reacción de muchos priistas, vaya que merece ser su candidato. |
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.