Noticias Chetumal
 
 
enfok
 
cotidianerias2
Los atractivos de Chetumal

Que en el parque de las “Casitas”, los sábados y los domingos, venden la mejor comida de todo Chetumal, es cierto. Pero también es verdad que ahí he visto a la nena más orgullosa de la actividad que desempeña su progenitor.

Los fines de semana, usted seguramente ya lo ha constatado, dicho parque se convierte en un mar de gente que va y viene en busca de los productos que ahí expende gente que proviene de distintas comunidades de los alrededores de la ciudad de Chetumal. Ahí se instalan viveristas, fonderos, dulceros, artesanos, en fin, la oferta es variada y usted puede salir de ahí con la sonrisa pintada en el rostro debido a que encontró, por ejemplo, la planta tras la que andaba desde hace mucho tiempo.

La idea de dicho tianguis, si mal no recuerdo, provino de Alberto Buenfil, el famoso “Tico”, cuando fungió como funcionario del ayuntamiento capitalino. Y el proyecto pegó con tubo. Tan gustó, que a varios años de distancia, los sábados y domingos el parque de las “Casitas” sigue llenándose de gente que disfruta de un buen taco, de un exquisito dulce o de una flor rara que difícilmente encontrará en otro lado.

Soy uno más de los que acostumbran ir los sábados a llenar el “buche” y, luego, para bajar la comida, recorrer el sitio en donde se expenden flores y árboles frutales. Ahí he visto también a gente que cumple funciones importantes en esta vida, como a Luis “Santa Claus” Ortiz Cardín, a Jorge “Pirata” Chejín –algún día les contaré el origen del apodo-, y a su inseparable mancuerna, su sombra casi –su conciencia, digamos-, Juan José Cerón Mendoza, a quien ya le apodan el ábaco, debido a que se resiste a integrarse a la modernidad y cuando hace sumas y restas usa esa arcaica herramienta, invento, creo, del gran Matusalem.

A un costado precisamente del sitio en donde venden barbacoa, hay un personaje que valiéndose de un órgano musical solamente, interpreta melodías de corte romántico con las que alguna vez hace tantos años le aflojamos el corazón a cuanta chica tenía la mala suerte de cruzarse en el camino.

El intérprete, hasta donde sé, es un artista oriundo del poblado de Caobas, ubicado a hora y fracción de la ciudad de Chetumal. Fue conocido por el apodo de el “Muerto” en sus épocas de estudiante en el poblado de Nicolás Bravo y ya desde entonces daba muestras de que lo suyo no era el estudio sino la artisteada.

Tras la rigurosa y necesaria fuga que hace uno del pueblo para hallar mejores condiciones de vida en otro lado, me lo topé en diversos sitios haciendo lo que le gustaba: tocar y cantar hasta la madrugada. Con el tiempo se hizo popular entre la tropa. Tiene buena voz y sus dedos se deslizan ágiles en el instrumento con el cual se ha ganado la vida desde hace muchos años. La verdad, uno disfruta de lo que sale de su no tan ronco pecho. Canciones que pensé ya estaban en pleno olvido, como “La Carta” de los “Terrícolas”, cobran vida nuevamente con este artista que tiene la magia de transportarnos a los años en los que no teníamos otra preocupación más que evitar reprobar en los exámenes.

Pues bien, este artista tiene una hija -¿o es su nieta?-, de once años, más o menos, que cada determinado tiempo, tras cinco o seis melodías, agarra un recipiente y, muy educada, eso sí, cruza entre los comensales diciendo: “podría usted colaborar con unas moneditas para el músico?”.

Y uno, ante esa forma tan entusiasta y correcta de pedir las cosas, aún cuando tengas medio taco atorado en el gaznate, no tiene de otra más que meter la mano en el bolsillo y colaborar con el artista. Me llama la atención la cara de orgullo con el que la chamaca va y viene entre la gente. Le gusta lo que hace su padre y eso se refleja en su rostro y en la forma en que nos dice que colaboremos porque, es obvio, el artista no vive solo del aplauso.

El maestro de ceremonias, un lujo aparte, es el profesor Roque Cervera, autor de la reconocidísima canción llamada “La Turraya”, quien micrófono en mano anuncia los productos que ahí se expenden y de vez en cuando se avienta el clásico “palomazo”.

Así que, ya lo sabe, si los sábados o domingos el estómago le pide un buen taco, vaya al parque de las “Casitas”. Aparte de disfrutar de las ricas viandas, deleitará sus oídos –recordará invariablemente alguna vieja conquista-, y además tendrá la opción de adquirir alguna planta que por principio de cuentas apantallará a la dueña de sus quincenas y que luego adornará el frente o el patio de su casa.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

colinas @elquintanarroense.com

 

Comentarios   

 
0 #1 http://www.youtube.com/watch?v=E647_Uw9-Ek&feature=autoplay&list=AVGxdCwVVULXdbbryGhngbcI7c_qHtFpVv&lf=list_related&playnext=7tutul xiu de chumayel 02-01-2012 18:19
http://www.youtube.com/watch?v=E647_Uw9-Ek&feature=autoplay&list=AVGxdCwVVULXdbbryGhngbcI7c_qHtFpVv&lf=list_related&playnext=7

LOS TERRÍCOLAS.- LA CARTA.-

¡¡¡¡¡ Dále al Play !!!!!!
Citar
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

 
   
 
 
 
   
 
 
 
   
 
 
   
 
   
Activa desde el 15 de octubre de 2003
34211
3
Periodistas Quintana Roo 2003 - 2011 / Todos los derechos reservados.
Diseño por: PQR
logo