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EN ÓRBITA Más acusaciones contra la "dictadora" del ITCH
Marcelo Salinas
Y sigue la mata dando: surge otra acusación contra la polémica directora del Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH), Mirna Manzanilla Romero, quien le arrebató la concesión de la cafetería a la familia Tinoco Cosio (que durante más de una década la trabajó) para otorgársela mediante concesión a una “prestanombres” identificada como Martha Elena Briceño Ávila, acusan fuentes del área administrativa del plantel.
Los quejosos, quienes solicitaron anonimato por obvias razones, reclaman que Manzanilla Romero instruyó a su amiga incondicional para competir en la manoseada “licitación” vía internet, emitida de un momento a otro, sin reglas claras ni procedimientos lógicos. Cuando los afectados la increparon por los evidentes vicios detectados en el proceso, la mandamás argumentó que la información estaba en la red, a vista de todos los interesados, aunque éstos no pudieron acceder al sitio para conocer los detalles.
“Desde su cómoda oficina, administrará y ganará mucho dinero sin mover un dedo”, sintetizaron con notorio enojo.
Estas mismas fuentes revelaron que la cafetería fue saqueada en tres ocasiones pero la acusada ordenó que el delito no se denunciara porque hubiese manchado la imagen de la escuela y la suya, por supuesto. Con ello, la maestra en Ciencias, quien presume valores sólidos e intachable educación, se convirtió en cómplice por omisión de estos condenables hechos.
Los inconformes prometieron además que en breve entregarán una lista de personas jubiladas a las que Manzanilla pretende quitarles la plaza para favorecer a comadres y amigas.
Desde que el pasado 16 de enero recibió en el Congreso del Estado la presea al Mérito Cívico “Lic. Andrés Quintana Roo 2012” concedida al ITCH, los reclamos en su contra no cesan. Las pifias son claras y todas publicadas en este espacio: la desatinada decisión de que los padres de familia pagaran del 4 al 9 de enero mil 375 pesos por semestre y a partir del 9 más de mil 600 en señal de castigo; el “atentado deportivo” contra el joven medallista chetumaleño Alberto Álvarez Muñoz, y los frecuentes lamentos de estudiantes que padecen la excesiva burocracia impuesta por sus colaboradores cercanos.
Los 36 años de notable servicio a la comunidad brindado por el ITCH, no se condice con el controvertido proceder de la maestra.
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