Columnistas

Aguilar Camín y sus libros (II parte)

Diario de Campo
Margarito Molina

.

HAC. Algunos creen hablar a nombre de las mayorías y se asumen como más legítimos y representativos,  pero la verdad es que su legitimidad es tan alta o baja como la de aquellos de los que hablan por las minorías.

MM. En un ensayo publicado en la competencia, Letras libres, dedicado a   la democracia, dos autores (T. Meany y Y. Mounk) hablan de la relación con la tecnología de la información y que existe legitimidad en pensar en una democracia directa, en sustitución de la democracia representativa…

HAC.  No he leído el texto, no sé de qué hablan. La idea de la democracia en el sentido de que todos deciden directamente lo que quieren cada vez,  me parece una utopía.

El historiador, politólogo y escritor, nacido a dos cuadras de este extraño mar somero, de padre chetumaleño y madre de origen cubano-asturiano, pide un expresso y se muestra más relajado.

MM. Después de La frontera nómada, aquella obra que habla de la Revolución en Sonora, de Carranza, de historia, la pluma transitó por la literatura y el análisis político.  ¿En qué género se siente más cómodo; en cuál cree que aporta y puede trascender?

HAC. El mejor libro que he escrito es este último, Adiós a los padres. Es una suma de habilidades que adquirí en el camino como escritor; es a la vez una memoria, una investigación y es la recreación literaria del arco completo de la vida de dos generaciones de mi familia. Es un libro económico en el sentido de extensión; es un libro contenido; es un libro que está escrito con la menor cantidad de palabras posibles; es un libro que muestra el mejor momento logrado de mi oficio: en ese libro está todo lo que sé.

MM. En este libro, Adiós a los padres, existe una genealogía del parentesco, de la nostalgia, de la ausencia casi freudiana… Chetumal es un tema y un lugar recurrente en su quehacer literario. ¿Algo de realismo mágico?, pero más realidad que ficción.  ¿Qué autores universales han influido en su estilo, en su género?

HAC. No es realismo mágico; es realismo puro, mejorado por la precisión y elaboración de los recuerdos. Como autor, ahora tiendo a preferir a los autores concisos y severos como a Chejov o a Hemingway, por sobre los escritores desbordantes. Tiendo a preferir a Tolstoi por sobre Faulkner. Me gusta más  ahora la transparencia que el experimento.

MM. ¿Por qué le han impactado los cuentos de Chejov?

HAC. Precisamente por su economía sugerente, llena de magia…; uno, sin saber cómo, de pronto está leyendo muchas más cosas que lo Chejov dice. Lo que está atrás de lo que dice es tan enigmático como lo que va contando. En el fondo, luego de su transparencia, es un autor  cuyas historias no  podría  contar con claridad. Como no podría contar con claridad la muerte de Pedro Páramo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba