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El horario de la ignominia

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Muy lejos del discurso oficial que a través de medios domesticados aseguran que el cambio de horario fue terso y bien recibido por la población por los “incontables beneficios” que traerá, quedó la realidad de los ciudadanos comunes que en su mayoría expresan su rotunda indignación por la gracia de nuestros diputados federales que, sin distingo de partidos, impulsaron esta polémica iniciativa para favorecer a uno de los sectores más privilegiados de la entidad: el turístico.

Ni los discursos huecos de los priistas Raymundo King de la Rosa y Lizbeth Gamboa Song, ni los cursis espectaculares colocados por docenas en ciudades y carreteras del estado, ni las veinte mil explicaciones de las bondades del nuevo huso horario ofrecidas por la perredista Graciela Saldaña Fraire, quien fue la que presentó y abanderó esta iniciativa empresarial –no popular–, terminaron por convencer a la gente que a partir de este domingo amaneció con un golpe a su reloj biológico y con un itinerario de vida trastocado de repente por la gracia de los legisladores.

Porque la decisión de crear el huso horario exclusivo para Quintana Roo fue realizada a chaleco por los diputados miopes y sordos que solo escucharon a los pudientes empresarios turísticos, abandonando al pueblo que voto por ellos por una u otra razón.

La situación más ridícula se vive en el sur del estado donde, los chetumaleños que van de compras a la zona libre de Belice, entran en una zona con una hora diferente. Lo mismo ocurre con los habitantes del municipio de Morelos, ubicados a solo unos minutos del estado de Yucatán con el que ahora tienen una hora de diferencia.

El verdadero desastre se vivirá a partir de este martes, cuando las familias que tengan hijos en primaria y secundaria tendrán que partirse en dos para enviar a unos a las 7:00 y a otros a las 7:30, creando un innecesario desorden.

Sin duda, este “logro” de los seis diputados federales quintanarroenses será conocido como el horario de la ignominia, pues nuestros representantes populares mostraron con claridad a que intereses sirven en la Legislatura, rindiendo un eficiente servicio para los poderosos con los que se codean en cenas y fiestas de la “socialité”.

Y aunque los chetumaleños tienen en la mira a Raymundo King y Lizbeth Gamboa como los principales impulsores de esta aberración legislativa, lo cierto es que ninguno se salva, porque también votaron a favor y cabildearon en el Congreso de la Unión el priista Román Quian Alcocer, la chica bonita del Verde, Gabriela Medrano Galindo, la perredista Graciela Saldaña Fraire y la panista Alicia Ricalde Magaña, que cobardemente se ausentó de la votación para no comprometerse, muy al estilo del blanquiazul.

Todos cayeron en el descrédito por sus acciones a espaldas de la voluntad de los quintanarroenses, y no será olvidado.

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