Columnistas

Jardineras, más que embellecer entorpecen…

ELUCUBRANDO…

 Xicohtencatl López S.

En la República Mexicana existen grandes ciudades y pintorescos lugares donde sus jardines y camellones adornados con hermosas flores, le dan un toque agradable a la vista y a la paz interior, pero en la ciudad de la anarquía (leer el comentario anterior), las jardineras invaden las banquetas o aceras, que además sirven para delimitar “cocheras”, evitando que los viandantes tengan un lugar seguro para transitar y tengan que caminar sobre el espacio destinado para los vehículos, la rúa pues.

La capital de Quintana Roo, una de las ciudades presumiblemente mejor trazadas de México, cuenta desde su creación, con la proyección de avenidas con camellón central, pero que por cualquier circunstancia, no se han desarrollado así, pero ahí están los espacios, espacios que a ambos lados de la rúa, quienes viven ahí, se les ocurrió la idea de crear jardines con todo y jardineras de concreto armado, por lo que ahora consideran suya esa parte de la vía pública.

Existen hasta quienes han creado guarniciones de herrería para dichas jardineras, tomando como suyo un espacio que es de la ciudad y los ciudadanos, que tienen que soportar en que algunos “poseedores” de la vía pública los agredan por invadir “su propiedad”.

Con el crecimiento de la ciudad y del parque vehicular, se hace necesario que las autoridades retomen esos espacios para lo que fueron proyectados, o sea, el tránsito vehicular y al momento de determinar las banquetas o aceras, estas se encuentren despejadas de cualquier planta o árbol que entorpezca la vialidad de los transeúntes, que ponen en riesgo sus vidas al tener que caminar por debajo de esos espacios que fueron hechos para caminar.

Lo peor del caso, es que en las unidades habitacionales y calles de las colonias populares, la gente sigue el ejemplo y ocupan el espacio de las aceras como jardineras propias, algo hay que hacer para evitar que estas acciones se continúen realizando y se les permitas a las personas caminar por donde es adecuado.

No debemos permitir que las jardineras en Chetumal, más que embellecer, entorpezcan.

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