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La Paulinesca CAPA

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El quintomundismo observado en la ciudad capital de Quintana Roo, al menos hasta ahora, será la vertiente principal del tema de la columnilla. Este concepto tiene para nosotros dos connotaciones: una, la primera, es el compromiso por la defensa de los intereses de los países pobres, en su incesante lucha por un trato justo y equitativo en el ámbito internacional; y la otra, la segunda, es el referido al comportamiento político inmaduro, visceral (intenso e irracional), con ciertos rasgos de primitivismo, adoptado muchas de las veces por los políticos de este quinto mundo. Esta última acepción, viene cargada de connotaciones negativas, estigmatizaciones, la que suelen dar a la palabra ciertos círculos políticos y culturales de los países desarrollados. Esta última, es a la que nos referiremos en nuestra cotidiana lucha por los intereses capitalinos… deseamos se comprenda así.

En sí, la observación capitalina, me trajo recuerdos de nuestra infancia rural. Allá, cada que iba haber carne de res o cerdo para su comercialización, quien o quienes realizaban la muerte del animal, salían a promoverla, por la tarde, de casa en casa, para que todos supiéramos si queríamos comprar y comer esa carne, donde encontrarla. Era en mecanismo de difusión para la venta de la carne en una comunidad de apenas 100 personas, entre adultos e infantes.

Ese fenómeno vimos (observamos) ahora con motivo del mantenimiento de la red eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad, en la región de extracción y bombeo de la denominada agua potable, desde la cual se suministra hasta la ciudad de Chetumal, capital del Estado de Quintana Roo. Tal anuncio de prevención, de advertencia para la ciudadanía, de la falta de líquido por varias horas, lo único que denota en parte es la carencia de un sistema de alterno de energía eléctrica, de una planta de emergencia; de un equipo de transferencia automático, quizá esos directivos al estilo Paula, desconocen que el fluido eléctrico para surtir de agua a Chetumal debe ser interrumpible. Que por ninguna razón debiera suspenderse ese servicio de “agua potable” para la capital del Estado de Quintana Roo.

Hace algunos meses, sucedió similar fenómeno, por varios días la capital del estado adoleció del vital fluido. La causal el reventamiento de las tuberías de alimentación desde la localidad de González Ortega, por su inadecuado diseño, insuficiente válvulas de alivio, la alta presión del bombeo, para darle salida al aire recuperado en esas tuberías al quedarse sin el bombeo tradicional, produciendo el fenómeno físico de la cavitación y en consecuencia rompiendo las tuberías.

¿Tanta incompetencia técnica existe en ese organismo de la CAPA? o ¿existe una nula incomprensión para el cuerpo técnico de esa Comisión Agua Potable y Alcantarillado? ¿Quién podrá explicarnos realmente que sucede dentro de ese organismo como para que se privilegien ineptitudes? Cuando comenzamos a teclear, esta columnilla, eran las 21 horas del 15 de diciembre de 2015, abrimos las llaves del agua y no brotaba ni una gota del preciado líquido. El aviso oficial precisaba la suspensión del servicio de 9:00 am a 14:00 pm.

Al revisar el sitio de facebook de la CAPA, nos encontramos con la otra emergencia por la ruptura de la tubería en el puente del cruce de la Avenida Insurgentes y Álvaro Obregón. Las imágenes son elocuentes y confirman la ruptura de la línea de conducción de agua. Según se informa el fenómeno sucedió desde el lunes por la mañana. ¿Serán dos problemas o uno es el manto encubridor del otro? Nos queda la duda.

La pregunta prevalece: ¿Qué se puede decir de un sistema de “agua potable” para la capital de Q.R., que cada vez que la Comisión Federal de Electricidad realiza mantenimiento de sus líneas del fluido eléctrico suspenden el servicio de agua? ¿Por qué las medidas de prevención técnica no son parte del glosario de un sistema tan importante como es el suministro de agua potable a la ciudad capital: Chetumal? Quizá desconocen de las plantas de emergencia del fluido eléctrico, o simplemente si aparece en el facturado ese servicio, pero en la realidad, en los hechos reales, no sucede la prevención. No se puede justificar todo por la pobreza, por la falta de recursos, o por el mal empleo de ellos; debiera, al menos, existir vergüenza profesional.

¿Acaso no queda comprendida esta conducta dentro de la inmadurez política?  Dentro de la irracionalidad, asociada con un primitivismo neandertal, sólo propias de regiones quintomundistas, con el respeto merecido a nuestros hermanos de la Sudáfrica, en las regiones más apartadas del mundo urbanístico. ¿Cómo entender a un Chetumal sin agua por una imprevisión técnica? Imagínese a ese equipo o cuerpo técnico brindando asistencia a un hospital. ¿Cómo explicarle a los familiares o al paciente, para que espere (n) que la CFE restablezca el servicio eléctrico, para continuar con la operación dentro del quirófano? ¡Sólo en CAPA Chetumal puede suceder ese disparate irracional!

PD.- No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados. Adam Smith (1723-1790) economista y filósofo escocés.

PD.- “Se puede decir que no hay países subdesarrollados sino mal gestionados” Peter Drucker (1909-2005) abogado y tratadista austríaco.

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