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La tierra, para quien la trabaja

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
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“En Puerto Morelos por fin se impone la voluntad de los ejidatarios”.

La tierra es de quien la trabaja. Fue una de las consignas de Emiliano Zapata que más aceptación y vigencia tienen en nuestros tiempos. En el campo, en los ejidos, esta condición debe imponerse en favor de quienes procuran vivir en armonía con su entorno, y no explotando salvajemente los recursos, enriqueciéndose a costillas de los peones o comprando derechos agrarios. La tierra debe ser una fuente de oportunidades y no de vivales.

Ello viene a colación debido a lo ocurrido en Puerto Morelos, el martes recién pasado, cuando los ejidatarios decidieron destituir a Julio Asencio Reynoso en asamblea legal, quien representaba a los que compraban terrenos para lucrar, sin vivir necesariamente en el municipio. Así instalaron a Lía Beatriz Ortiz Mejía, una profesora que representa a los que sí trabajan la tierra, con lo cual se aplicó la premisa revolucionaria referida al inicio.

Estos sectores se enfrentaron durante meses: los locales -que optaron por Ortiz Mejía- reclamaban debido a malos tratos, injusticias y pocos beneficios, ya que la directiva anterior, maniatada por un solo hombre, decidía conforme a intereses mezquinos. Pero al final los ejidatarios supieron unirse para acabar con la “mini tiranía” de quien, por cierto, trataba de perpetuar sus negocios imponiendo a una de las suyas y al que además se le achacaban actos de corrupción.

Todo ello, conviene enfatizar, en una asamblea también legítima, celebrada en segunda convocatoria con la participación de 101 de los 150 integrantes; es decir, una mayoría, la que finalmente le otorgó 60 votos (34 para la contrincante). Inicia una nueva era, ahora sí, con los antes marginados a la cabeza de las determinaciones desde el arranque.

Los auténticos comuneros están unidos más que nunca para defender su patrimonio, sus costumbres y su legado, lo cual debe ser respetado por quienes llegan al Puerto en busca de una vida mejor. La inversión y los negocios son bienvenidos, pero no de la forma pretendida antes por Asencio y su gente. Se acabaron, pues, las presiones y la mano negra en las sesiones, aseguran dos miembros consultados al respecto.

Visto así, sigue la auditoría, la revisión de actas, para reparar el daño donde se requiera y poder trazar una ruta de progreso con todas las ventajas para un futuro con estabilidad. Deben motivarse el diálogo con las autoridades, la consulta obligada y recurrente a los trabajadores, así como la incorporación de nuevas ideas para sacar el mejor provecho a una tierra tan generosa como aquella.

Puerto Morelos atrae las miradas por su potencial y crecimiento sólido. Es necesario extirpar los males de raíz donde no se respeta la voluntad de la mayoría para evitar arreglos en lo oscurito e invasiones. Este caso es uno de los que marcarán la historia de la demarcación.

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