Por soberbia, Martínez Arcila deteriora imagen del Congreso de Quintana Roo

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca
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La institución que ha sido de vital importancia para la creación y desarrollo de Quintana Roo, ahora se encuentra enlodada por la soberbia, incapacidad e intereses personales de un hombre y de su equipo de colaboradores, quienes actúan como si les pagarán para hacer daño a la sociedad quintanarroense, olvidándose que los grandes sueldos y su futuro económico lo tienen resuelto gracias a que la ciudadanía decidió votar por un proyecto legislativo diferente al PRI y no porque hubiera sido, la su propuesta legislativa, la mejor opción.

Eduardo Lorenzo Martínez Arcila se niega a reconocer que hace un poco más de dos años, cuando se realizaron las elecciones para integrar la XV Legislatura de Quintana Roo, el electorado voto por los candidatos a diputados del PAN y PRD, no porque fueran la mejor opción, sino porque ya nada quería saber del PRI y en los pasados comicios federales del primero de julio, ese mismo electorado voto por Morena, tampoco por ser la mejor opción, sino por representar la fórmula anti PRI, pero también anti PAN y anti PRD, porque estos partidos tampoco han hecho realidad en el Congreso sus compromisos de campaña.

Durante el año 2019 se realizarán elecciones para renovar al Congreso local y será la prueba de fuego tanto para los panistas como perredistas que aún quedan, ya que muchos han emigrado al ver que el barco se les hunde.

El comportamiento del electorado durante el proceso electoral federal de pasado se debe estudiar desde diversos enfoques de las ciencias políticas, porque nos presenta una plataforma previa a lo que sucederá cuando en el 2019 se realicen las elecciones para integrar la XVI Legislatura.

El Partido Revolucionario Institucional no tendrá tiempo de recuperarse, ya que habrán pasado solo algunos meses de su partida de Palacio Nacional, las cúpulas priístas nacionales estarán en el reacomodo sacrificando o negociando a sus cuadros directivos y militancias en los estados.

El PAN y el PRD también estarán en un periodo de renovación a nivel central y los líderes de las tribus no perdonarán a quienes se sirvieron con la cuchara grande a costa de la sobrevivencia partidista.

Contra viento y marea, Morera y Andrés Manuel López Obrador, aún tendrán el beneficio de la duda del electorado, porque estarán llevando a la práctica lo que sí podrán hacer y ya estarán encontrando excusas para justificar los imposibles.

Ya habrá habido un “quinazo”, alguien del gabinete o director general de Peña Nieto estará en la cárcel y la quiebra del país dejada por Peña Nieto serán las banderas idóneas para que los aspirantes de Morena a las diputaciones locales de Quintana Roo obtengan la mayoría.

Esto sucederá en la mayoría de los estados donde se renovarán congresos, alcaldías y gubernaturas y Quintana Roo no será la excepción. El capital electoral que puedan reunificar PRI, PAN y PRD, con sus minúsculos aliados será insuficiente. Incluso veremos alianzas entre PRI y PRD, se repetirán otras entre PAN y PRI y debemos estar preparados para ver “con nuestros propios ojos” una alianza entre PRI, PRD y PAN.

Los expertos en ingeniería electoral no deben perder de vista el caso Quintana Roo, porque saben que ni a uno de estos tres partidos le alcanzará la mecha para tener la mayoría en el Congreso para mantener un equilibrio sano y guardar los principios constitucionales, pero a Martínez Arcila, poco le importa lo que pase con la autonomía y soberanía del estado, lo que a él le interesa es gastar y gastar los recursos públicas sin que medie el mínimo pudor de rendición de cuentas y transparencia.
Tampoco le importa cuidar la imagen institucional, lo cual se logra únicamente con trabajo serio, eficiente, responsable y transparente, pero ello, no cabe en sus principios políticos y personales.

A inicios de esta semana, el Congreso del Estado de Quintana Roo fue el hazmerreír a nivel nacional, ya que una veintena de ciudadanas y ciudadanos realizaron un performance frente a la sede legislativa emulando ratas.

Las personas disfrazadas de ratas exigieron a integrantes de la XV Legislatura, lo que han venido pidiendo desde hace meses: transparencia y rendición de cuentas, principalmente por los cien millones de pesos gastados en ayudas sociales y que, en su mayoría, no se habrían entregado a las personas.

Esta sui géneris protesta fue organizada y diseñada por Somos Tus Ojos por la Transparencia Quintana Roo, con el apoyo de integrantes del Consejo Nacional Ciudadano, así como de ciudadanos apartidistas.

“El objetivo del performance fue hacer una parodia de los diputados quintanarroenses al compararlos con ratas y a la vez sensibilizar a la población en cuanto al dinero público que los legisladores han usado simulando haberlos otorgado en ayudas sociales” se lee en un comunicado de prensa difundido por la organización convocante.

También se lee que Somos Tus Ojos ha presentado dos denuncias de dos personas cuyos nombres aparecen en las listas de supuestos beneficiarios de las ayudas sociales del Congreso, sin que éstas los hayan recibido, gracias a estos casos se ha logrado comprobar que los diputados falsificaron firmas de los denunciantes así como que no comprobaron ante la Auditoria Superior del estado más de 20 millones de pesos correspondientes al periodo de septiembre a diciembre de 2016, cuando inició la actual legislatura.

La organización también recuerda que interpuso un amparo para obtener todos los documentos que comprueben el gasto de cien millones de pesos, sin embargo, el Juzgado Primero de Distrito dio por cumplido el amparo a favor de esta asociación tras la respuesta de la Unidad de Transparencia del Congreso, a cargo de Hassan Medina, quien argumentó que éstos ya se habían entregado a la Auditoría Superior de la Federación.

Las exigencias de rendición de cuentas y transparencia seguirán hasta que termine la XV Legislatura y serán las personas que integren la XVI, las encargas de pedir a las instancias de procuración de justicia que investigue y llame a cuentas a quienes para ese entonces habrán perdido el fuero y la posibilidad de dejar a quienes les cuiden las espaldas. Aún tienen tiempo de olvidarse de la opacidad. Los recursos públicos son de todo el pueblo y a éste se le debe rendir cuentas.

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