Columnistas

Todos tenemos derecho a la vida

Punto Exacto | Julián Puente

El aborto es un crimen. El derecho a la vida debe manifestarse en forma clara desde el comienzo en el cuadro de la vida gestacional. Esto contempla la Constitución, ya que el valor indudable que sostiene toda la estructura de la convivencia social y de las relaciones humanas es el derecho a vivir.

El aborto no es una conquista social, sino más bien una plaga que mina las raíces mismas de la convivencia social. Para combatirlo adecuadamente, el camino a seguir es el de la prevención. Creo que mi opinión parte por una profunda convicción la cual es el valor inalienable de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

 Tal como lo demuestra  irrebatiblemente la biología actual, la vida humana comienza en el momento mismo de la concepción, pues a partir de ese momento existe un individuo humano independiente del padre y la madre. La democracia se funda en el principio de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y esto incluye ciertamente a los seres humanos que están por nacer.

Por lo anterior, consideró que no existen razones poderosas y atendibles como la autonomía o el desarrollo personal como para sacrificar la vida de un ser inocente que no tiene como defenderse. No existe nada más violento que el Estado obligue a toda mujer a terminar un embarazo en contra de su voluntad, dañando su salud o muriendo por ello, o a tener descendencia de su violador.

Para ello es fundamental el trabajo con los jóvenes para que comprendan adecuadamente el valor y el significado de la sexualidad humana, y valoren la vida como un inmenso don, desde el momento de la fecundación. También es fundamental el trabajo con las familias y con la sociedad ya que favorecer la vida implica también trabajar para superar las causas sociales que inducen a mucha gente a abortar, como la pobreza, la ignorancia, la soledad, la falta de sentido de la vida.

El aborto es un tema tan complejo que debe hacernos reflexionar y discutir de forma permanente. Esto, porque está involucrada la cuestión de la vida y la muerte, o más directamente, de dar vida o de matar, y todas las repercusiones emocionales que aquello implica. En temas como estos, los seres humanos nos enfrentamos al dilema de nuestra existencia, miramos de cerca nuestra propia sombra, y nos aterrorizamos.

Pienso que es necesario ver más allá de los argumentos “de ley”, razonables o decidores en este tema, pues nada involucrado en un aborto es simple ya que un aborto es una experiencia que marca, de una u otra forma, a una persona. Cuando una mujer espera a un hijo que morirá al nacer, pues su vida es médicamente inviable, no es justo perder de vista la experiencia emocional de aquella mujer, y refugiarse en un argumento legal, sea cual sea este.

Esa mujer o familia vivirán, seguramente, un proceso doloroso y lamentable. Pero podría ser legítimo que esa mujer desee dar a luz a ese hijo, con todas las complicaciones que eso involucra.  Una mujer puede decidirse a abortar o tener a un hijo, y en ambos casos no será la misma después de su decisión. Pero qué importante es que sea acompañada por sus referentes en este proceso y que se sostenga el dilema de dar vida o decidir por el aborto.

Una delegación en movimiento 

Una “delegación en movimiento” fueron uno de los tantos elogios que dijo durante su visita a esta capital el encargado de la dirección general del ISSSTE, Luis Antonio Godina refiriéndose al excelente trabajo que ha realizado la delegación del instituto en Quintana Roo encabezada por Carlos Hernández Blanco y Magda Lozano Ocman.

Durante su visita el encargado de la dirección general refrendo el compromiso de trabajar de manera coordinada con el ejecutivo estatal con el fin de mejorar los servicios que se brindan, pero sobre todo dar respuesta inmediata a las necesidades de la derechohabiencia. Y es que varias personas se me acercaron el día del evento para comentarme que desde hace mucho tiempo al instituto no se le veía tan activo como ahora.

Lo cierto es que la energía y experiencia que le han inyectado Carlos Hernández y Magda Lozano a las venas del instituto han generado tener un ISSSTE en completo movimiento pero sobre todo eliminando de forma directa las malas prácticas y vicios que ya se habían vuelto parte de la manera “normal” de trabajar.

Hoy en día tanto trabajadores como derechohabientes reconocen la apertura y profesionalismo que existe dentro del instituto lo que ha llevado a obtener buenos resultados como lo es el otorgamiento histórico de créditos.

 

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