Columnistas

Tragedia en el box

Golpe de Mazo

Novedades Chetumal
.

Vicente Jesús Cámara Kú, un joven de apenas 17 años, falleció la noche del pasado lunes en el Hospital General de Chetumal tras permanecer en coma durante siete meses después de haber sido noqueado en una función de box organizada por una promotora boxística, presuntamente sin la autorización del municipio capitalino, en noviembre de 2014.

El entusiasta pugilista, entonces de solo 16 años, decidió combatir  el 7 de noviembre de 2014 en la pelea denominada “Campeón del barrio” sin el permiso de sus padres y con la complacencia de los organizadores del evento, encabezados por Rolando Ramírez.

A partir de ese momento una serie de desafortunadas negligencias culminaron en una tragedia evitable. El adolescente fue noqueado de manera fulminante quedando en estado crítico en el ring, producto de un traumatismo craneoencefálico de segundo grado por la golpiza que recibió. Pensando que se trataba de una simple contusión cerebral, fue trasladado de urgencia al Hospital General donde los médicos dictaminan que hay una severa fractura y derrame cerebral, por lo que fue operado de urgencia.

Desde entonces permanecía en coma, luchando por su vida sumido en la inconsciencia mientras su familia sufría el desgaste emocional y económico.

Lo más triste del asunto es que, a pesar de que el boxeo es un deporte de riesgo, la muerte del joven no provocó ni siquiera una llamada de atención para los responsables directos.

Y es que la Procuraduría estatal apenas inició con las investigaciones esta semana, tras el fallecimiento del joven boxeador, para determinar si los organizadores del evento incurrieron en negligencia, cuando son evidentes las irregularidades del caso.

En primer lugar, el atleta subió al ring siendo menor de edad sin autorización expresa de sus padres. En la función, los promotores no se preocuparon de tener una ambulancia y paramédicos a pesar de ser un deporte de contacto, donde por ley es necesario contar con esos elementos para atender rápidamente las lesiones.

Por además el referee no detuvo el combate, a pesar de que –según los testigos– el adolescente recibió una golpiza. Por último, a pesar de las promesas de Rolando Ramírez de apoyar a la familia y hacerse cargo de los gastos médicos, tras unos días desapareció abandonando a los padres a su suerte.

Esperamos que a pesar de su tardía intervención las autoridades esclarezcan el caso, y los responsables asuman el costo de sus errores que costaron una prometedora vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

quince + catorce =

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba