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Vientos de cambio en el gobierno ídem

Tiro Libre | Anwar Moguel
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Apenas unas horas después de la derrota fuera de presupuesto de algunos candidatos del Frente panrredista el pasado 1 de julio, el gobernador Carlos Joaquín González, fiel a su estilo tan reflexivo como reservado en sus declaraciones, afirmó que por el momento no contempla realizar movimientos en su gabinete y que se mantiene concentrado en su trabajo evaluativo de los funcionarios del primer círculo de cara a su segundo Informe de Gobierno.

Y así ha sido hasta hoy, pero los vientos de cambio empiezan a sentirse en el ambiente cada vez con más fuerza pues la rumorología en los corrillos políticos y la presión expresa de los personajes en cuestión que empiezan a verter en medios, no tan discretamente, sus pretensiones, anuncian que el cabildeo para integrarse al gabinete joaquinista ha arrancado.

Son tres nombres los que resuenan con intensidad: el de la alcaldesa de Playa del Carmen (Solidaridad), Cristina Torres Gómez, quien vio truncado su sueño de reelección; el del ex edil chetumaleño, Luis Torres Llanes, y el del ex jefe del Despacho del Gobernador, Miguel Ramón Martín Azueta, ambos arrollados por el tsunami de Morena en su pretensión de llegar a la Cámara de Diputados a pesar de que realizaron campañas como Dios manda.

Los tres gozan del afecto y confianza del mandatario estatal, por lo que su derrota en la contienda electoral de inmediato abrió las interrogantes sobre su destino político en la actual administración.

Por lo pronto, los dos Torres, Cristina y Luis, están apuntando a la Secretaría de Gobierno como destino, cada uno por su rumbo y con sus propios argumentos.

Y es que parece un hecho que ambos arribarán, más temprano que tarde, a una posición de importancia en el gabinete debido a que son considerados elementos leales a Carlos Joaquín González, de esos que necesitará para apuntalar su proyecto de gobierno entrando al segundo tercio de su mandato ya con una alianza algo desquebrajada por los daños sufridos en el proceso electoral.

Más difícil la tiene Miguel Ramón Martín Azueta, que dejó su posición en el gabinete con la idea de no perder en la contienda electoral pero que al final fue ahogado por la ola guinda.

Además de que regresar al gabinete casi de inmediato tras ser derrotado no es muy bien visto en política, Miguel Ramón tiene otro obstáculo a superar: la enemistad abierta con el principal operador de Carlos Joaquín, Juan de la Luz Enríquez Kanfachi.

La opción para el ojiclaro puede ser quedarse al frente del partido local recién nacido “Confianza por Quintana Roo”, aunque en estos momentos no parece una vía muy atractiva. Al tiempo.

Un comentario

  1. el pinche camotero de carlos joaquin no aprende hay que quitarse los malos servidores de encima y no recopensarlos no por buenos elementos perdieros las elecciones los quintanarroense ya no caen en sus trampas asi que mi estimado camotero tome buenas decisiones porque la gente leal es la peor

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