Nota Roja

Alerta máxima en la Península de Yucatán

Cancún, 1 Febrero
(Por Esto Q Roo)

El sureste ha entrado en alerta máxima y en tensión permanente, ya que la violencia podría desatarse en al menos tres estados de la zona sur de México, tras la liberación de Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina”.

La visita a Cozumel –en reunión privada con las autoridades estatales– del Secretario de la Defensa Nacional (Sedena), General de División DEM Salvador Cienfuegos Zepeda, no fue fortuita, ya que las fuerzas armadas ven mucho riesgo en Quintana Roo y en el sureste del país.

La valoración de riesgo se ha incrementado en los últimos dos años y también abarca toda la Península de Yucatán, sobre todo, por los reportes emitidos por la DEA (Administración para el Control de Drogas en Estados Unidos), donde se hace referencia a la expansión del cártel de Sinaloa en Yucatán, Campeche y su arraigo en Quintana Roo.

“El cártel de Sinaloa liderado por Joaquín Guzmán Loera ‘Chapo’ Guzmán, se expande en el sur de la república mexicana y opera ya con mayor frecuencia en Yucatán”, sostiene el reporte de la DEA del 2015 titulado “National Trheat Assesment Summary”.

El reporte sostiene que la fuerte presencia del cártel de Sinaloa en la Península de Yucatán representa un gran dominio en las rutas de los cargamentos de droga que van hacia Estados Unidos.

Roberto Nájera Gutiérrez es quien controla el territorio del sureste del país y establece el dominio. Desde Chiapas hasta Quintana Roo, “La Gallina” ejerce un poder incuantificable, el cual incluso le facilitó su libertad 48 horas después de ser detenido, en Mérida, Yucatán.

Para la DEA, el cártel de Sinaloa opera de manera segura en Yucatán y destaca que las autoridades en seguridad en México –durante 2015- , realizaron importantes detenciones sobre “Los Zetas” así como del grupo de “Caballeros Templarios”, en alusión directa a la detención de Flavio Gómez Martínez, operador financiero de esa célula delictiva y hermano de Servando Gómez Martínez alias “La Tuta”.

El reporte de la DEA también afirma que “las más importantes organizaciones narcotraficantes que operan en Estados Unidos hoy en día son las peligrosas y altamente sofisticadas transnacionales organizaciones mexicanas”.

Asimismo el informe recuerda que los cárteles mexicanos “continúan siendo los principales proveedores de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana” del país. Por eso, el documento que trata de hacer una radiografía del narcotráfico, describe a los cárteles mexicanos como “los responsables de la extrema violencia que hay en México por las luchas entre los grupos por controlar el territorio”.

Por eso, para conocer quiénes son y cuál es su poder territorial actual, la agencia antidroga publica un mapa donde aparecen las zonas de influencia de los principales cárteles: el de Sinaloa, el del Golfo, el de los Zetas, el de Los Caballeros Templarios, el de Jalisco Nuevas Generaciones, el de Juárez, el de Beltrán-Leyva, el de la Familia Michoacana.

Yucatán, ubicación clave

Para confirmar lo establecido por la DEA, se tiene que ir al 2012. El 19 de septiembre de ese año en Mérida,Yucatán, quedó al descubierto la mayor parte de la operación del cártel de Sinaloa en el sureste del país, y en particular en Quintana Roo, donde ese núcleo se había revitalizado.

Ese día la entonces Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) detuvo a Mateo Gabriel Domínguez Bouloy “El Mateo”, presunto operador de Joaquín “El Chapo” Guzmán en Quintana Roo.

Domínguez Bouloy, identificado como operador del cártel de Sinaloa en la isla de Cozumel y Playa del Carmen, contaba con un amplio historial delictivo, que iba desde distribuidor de droga, homicidios y hasta “levantones” en Quintana Roo, pero se indicó que también su red de narcomenudeo se extendía hasta la zona oriente de Yucatán.

De acuerdo con información proporcionada por las autoridades de Quintana Roo, a principios de 2000, “El Mateo” inició su actividad como narcotraficante en Cozumel, donde mantuvo un bajo perfil hasta después de la primera ejecución relacionada con el narcomenudeo en la isla en el 2008.

Se le consideraba operador del cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán, y prácticamente dueño de la plaza con el mayor número de “tiradores” de droga.

En el 2006 fue detenido por delitos contra la salud y estuvo recluido unos meses en prisión, donde incluso formó parte del grupo de reos que estrenó la cárcel de Cozumel, a donde fueron trasladados el 25 de marzo del 2008. Se dice que operaba desde el interior del reclusorio.

“El Mateo” radicaba en Mérida, desde donde operaba actividades ilícitas en Cozumel y era líder de la narcocélula de los Pelones que dominó la “plaza” del narcotráfico en la Isla de las Golondrinas.
El jefe criminal se posicionó en la plaza, y llegó a tener a su propio grupo de sicarios con elementos que estaban ubicados en la zona del oriente de Yucatán. Y desde Valladolid, Tizimín, incluso de la ciudad de Mérida, viajaban en camiones de autobuses para cumplir con encargos, desde “levantones” y ejecuciones. Al concluir con su encargo mortal retornaban a sus ciudades, y con ello pasaban desapercibidos.

Quintana Roo, trasiego y lavado de dinero

Quintana Roo se ha convertido en un lugar activo para el “lavado” de dinero y se encuentran dentro de los diez estados de la república con más reportes de este delito, ante la Unidad de Inteligencia Financiera, (UIF).

Lo anterior lo detalla el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), organismo que realiza estudios sobre las entidades y el riesgo que tienen con posibles inversiones provenientes de “lavado” de dinero.

En el caso de Quintana Roo, el IMEF ha detectado que en los últimos diez años, tanto en Cancún, Riviera Maya y ahora Tulum, se llevan a cabo transacciones por arriba de los diez mil dólares, sin que se conozca su origen.

Esta situación, se da mediante inversiones que llegan a la entidad bajo el estatus “turística” en su mayoría, y se dividen en tres tipos: corporativas, empresariales y relevantes.

Las primeras por lo general se dan a través de grupos inversores que, en su mayoría no son conocidos ni en el estado y ciudad donde invierten, así como en muchas partes del país, debido a que sus registros no son tan claros.

Las segundas se tratan de inversiones que son realizadas con grupos empresariales que son conocidos y que su vez, en algunas ocasiones son relacionados con algún núcleo delictivo.

De acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, Cancún y Guadalajara son las ciudades que forman parte de un eje del crimen organizado para ejercer el “lavado de dinero”, en especial por organizaciones colombianas y el Cártel de Sinaloa, que comandó Joaquín “El Chapo” Guzmán.

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