Homologar elecciones

A TIRO DE PIEDRA
Julián Santiesteban

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Tomando como fundamento la gobernabilidad estatal y en una postura que encontrará la anuencia de las principales fuerzas políticas de Quintana Roo, los próximos alcaldes de los diez municipios quintanarroenses durarán en su encargo tan sólo dos años, medida que quedará aprobada antes del 31 de mayo del 2015.

elecciones qroo3La medida aun deberá ser debatida en el periodo ordinario que dará inicio el 15 de febrero próximo, pero de acuerdo a una fuente legislativa –la más confiable en el Congreso del estado- el Partido Revolucionario Institucional (PRI) propondrá que sea la elección de presidentes municipales la que se homologue a la reforma federal, para dar cumplimiento así al artículo 116 de la Constitución que establece, en la fracción IV, inciso “n”, que “se verifique,  al menos, una elección local en la misma fecha en que tenga lugar algunas de las elecciones federales.”

Ya desde el 20 junio de 2014, A Tiro de Piedra advertía las pocas posibilidades de aprobación que tiene la propuesta hecha por el Partido del Trabajo (PT) y secundada por el de la Revolución Democrática (PRD) en el Congreso estatal, que consiste en elegir en 2016 gobernador, alcaldes y diputados por un periodo de dos años, para que, a partir de 2018, todas las elecciones estuvieran homologadas con las federales.

Y es que, con la reforma de 2007, cuando se estableció que las elecciones estatales deberían realizarse el primer domingo de julio del año que correspondiese, fue la de gobernador la que se aprobó en ese entonces para Quintana Roo, por ello es que la actual administración estatal, encabezada por Roberto Borge Angulo, es de tan sólo cinco años seis meses; pues antes se elegía gobernador en febrero y se tomaba protesta en marzo.

Afectar de nuevo la elección de gobernador se antoja como despropósito, pero además las fuerzas políticas han encontrado en la homologación de las elecciones de alcaldes la fórmula para garantizar una mayor gobernabilidad estatal, pues de esta manera el gobernador y los diputados se elegirían en una misma fecha cada seis años, lo que garantiza mayor viabilidad a las administraciones estatales.

Ciertamente, actualmente gobierna el PRI en el estado, en los diez municipios y tiene mayoría legislativa, pero el escenario que plantea la normatividad a aprobarse es útil a todas las fuerzas políticas, en caso de que se lograra la alternancia estatal, de ahí que no se espere mayor controversia que las posturas que cada fuerza política presente por alguna conveniencia particular.

Pero además debe tenerse presente que la reforma política que está por discutirse en Quintana Roo tiene otros temas que cambiarán profundamente la dinámica local, y es que se posibilitará desde ahora la reelección de presidentes municipales y diputados, hasta por dos mandatos cada uno, por lo que los próximos alcaldes pudieran estar hasta por cinco años y los diputados por seis, pero eso dependerá ya de su desempeño y la ratificación ciudadana en las urnas.

Como se ve, 2015 es un año eminentemente político por muchos factores, no sólo las elecciones del 7 de junio próximo, en que se eligen a tres diputados federales quintanarroenses, sino por la aprobación que hará en Congreso de las normas locales con las que los actores políticos de la entidad competirán por el poder en los próximos años.

Por lo pronto, la discusión podrá ponerse álgida por momentos, aunque difícilmente variará el escenario aquí descrito, pues a todos los actores políticos queda claro que lo fundamental es la construcción de una normativa que les asegure posibilidades de gobernar cumpliendo sus propósitos, más allá de las histriónicas posturas de quienes buscarán en ese histrionismo beneficios adicionales a los meramente legislativos, que son también bastante conocidos en la democracia a la mexicana; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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