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Cavernícolas desgracian monumento a Lázaro Cárdenas

Sin Anestesia

gonzalo-medina2Como si se tratara de un vulgar pedazo de piedra, chalanes del Ayuntamiento capitalino por órdenes del miope director de Servicios Públicos Municipales, Gonzalo Medina Aguilar, están removiendo la pintura del monumento a Lázaro Cárdenas a martillazo limpio, poniendo en riesgo la integridad de esta escultura que es parte del patrimonio histórico y cultural de Chetumal.

No es primera vez que la brutal ignorancia de algún mando del Ayuntamiento encargado del mantenimiento de estos espacios afecta a estas obras artísticas, pues en marzo del año pasado cometieron la burrada de embadurnar este y otros monumentos con pintura color cobre, muy lejos del color oscuro original de la estatua.

Uno de los que alzó fuerte la voz fue el cronista de la ciudad, Ignacio Herrera Muñoz, quien hizo un llamado urgente a las autoridades a respetar la originalidad de los monumentos que dan identidad histórica a Chetumal.

En aquella ocasión, la subsecretaria de Cultura, Lilián Villanueva Chan, reconoció que en el municipio ni la pelan, pues hacen lo que bien les viene en gana sin pedir permiso, a pesar de que existe una Ley del Patrimonio Histórico que protege a dichos monumentos.

Tras el yerro, la funcionaria informó que se realizaron las observaciones pertinentes al Ayuntamiento para evitar que vuelvan a actuar por la libre y se comprometió a que no ocurriría de nuevo una situación de este tipo.

Pero como más pronto cae un hablador que un cojo, al parecer a Gonzalo Medina le dio por corregir el error cometido hace poco más de un año, cometiendo otro peor: quitar la capa de pintura al estilo troglodita, a puro “madrazo”.

lazarointPorque definitivamente los chalanes de servicios públicos municipales, por muy buenos pintores de brocha gorda que sean, no son ninguna autoridad en materia de conservación y restauración de esculturas, las que deben ser tratadas con sumo respeto dada su importancia histórica.

El alcalde Eduardo Espinosa Abuxapqui no debe andar con medias tintas para jalarle las orejas al responsable de tamaña estupidez, que no refleja para nada el espíritu de su cacareado eslogan de gobierno “El valor de lo nuestro”.

También es una bofetada para la propia Lilián Villanueva Chan, quien empeñó su palabra de que no volvería a ocurrir un hecho similar, y su promesa quedó por los suelos.

Alguien debe meter mano para detener esta barbaridad, antes de que el daño al monumento sea mucho peor, y de paso ponerle una orden de restricción a Medina Aguilar para que no se acerque a menos de 100 metros de los monumentos históricos de Chetumal.

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