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El chicle, histórico impulsor del desarrollo en la zona maya

Chetumal, 17 de diciembre
Especial 

La actividad chiclera en Quintana Roo, durante las primeras dos décadas del siglo XX, se convirtió en la actividad forestal que impulsó el desarrollo económico de la zona maya en el estado.

Pero así como creció de manera significativa, la caída del precio en los mercados en el mundo y las gomas sintéticas, frenaron la extracción de la resina del árbol chicozapote por más de 70 años y a su vez, a  uno de los agro negocios más redituables para los ejidos forestales del estado.

El Consorcio Corporativo de Productores y Exportadores en Forestería S.C de R.L. única en su tipo para su época, por ser de carácter social, como propuesta sustentable y un modelo de desarrollo comunitario participativo en 1993, realizó el primer diagnóstico que emite una propuesta de reactivación la actividad chiclera, a través de un Plan Piloto Chiclero.

Este modelo de agronegocio de carácter social, permite el rescate cooperativo y mayor participación en la toma de decisiones, así como la distribución de una derrama económica justa hacia los productores del chicle, que se generada a partir de la venta de  la goma natural y el fomento de la conservación de los recursos.

También permite diversos procesos de organización y consolidación de ideas con los chicleros.

Después de estos procesos, surge una de las empresas agroforestales más exitosas en el país y. con reconocimiento internacional por la calidad de su producto y su estructura comunitaria, conocida como  Chicza.

El consorcio chiclero está integrado por 45 localidades ejidales, de Quintana Roo y Campeche, con la participación de 2 mil 500 chicleros, quienes tienen vínculos directos a la empresa social Rainforest Chicza, S.A. de C.V. dedicadas a la producción de una goma de mascar orgánica única en el mundo.

Chicza, empresa socialmente responsable, durante el año 2019 impulsó la transformación de activos forestales al implementar el proyecto «Manejo y Enriquecimiento de Acahuales», que integran las cooperativas del consorcio chiclero, para rescatar especies como el ramón, el chicozapote y la pimienta gorda.

De esta manera sustentable, los ejidatarios pueden mantener a sus familias y, con  lo cual, Chicza demuestra ser empresa con una visión socialmente responsable y de preservación de los recursos naturales tan castigados en la selva de Quintana Roo y Campeche, por la mano del hombre y fenómenos naturales.

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