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La megaescultura maldita de Hendricks

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¿Será capaz el gobierno de Roberto Borge de dejar presentable la megaescultura de la bahía de Chetumal? Estamos ante una despreciada herencia del gobernador chetumaleño Joaquín Hendricks Díaz, quien dejó la tarea pendiente a su sucesor Félix González Canto, quien también la dejó en condiciones pestilentes a su sucesor, Roberto Borge.

No es cosa pequeña lo que involucra al monumento más visible en todo Chetumal y que atiza el recuerdo de Hendricks, quien hizo suyo el proyecto que le presentó el artista chihuahuense Enrique Carbajal, más conocido como Sebastián.

Roberto Borge concluye su período el 24 de septiembre próximo, y en el primer segundo del 25 será inaugurada la era de Carlos Joaquín González, quien difícilmente estará dispuesto dar oxígeno a una obra tan rechazada por los chetumaleños y que reclama millones sin tregua, pero sin aportar el menor beneficio a la capital.

La megaescultura ha absorbido 254 millones de pesos desde el gobierno de Hendricks, acariciando los 280 millones proyectados para su construcción en 2003, pero con participación de colosos empresariales de la talla de Carlos Slim.

Roberto Borge destinó 100 millones para dejar la obra en condiciones aceptables, conteniendo en sus entrañas el Museo Cuna del Mestizaje con un mirador de 60 metros de altura. A la vista el proyecto es impactante y culminará 13 años de trabajos combinados con abandono en prolongados episodios, travesía tan rechazada por la mayor parte de los chetumaleños que han olfateado frivolidad y despilfarro en este proyecto maldito que destaca como verruga en la bahía de Chetumal.

Si tres gobernadores priistas invierten 254 millones de pesos sin concluir la indeseable megaescultura, será un monumento a la ineficacia de tres administraciones consecutivas, de ahí que haya una presión adicional para este gobierno que se marcha, aunque aún cuenta con un mes para anunciar la buena noticia.

La millonaria lección tuvo que ser asimilada por nuestra clase política: nunca impulses obras costosas e inútiles que son rechazadas por tu pueblo. Esto quizá lo haya comprendido a la distancia el ex gobernador Joaquín Hendricks, cuya herencia maldita aguarda la pincelada final para debutar en sociedad sin generar el mínimo entusiasmo.

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