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Los 74 años de Mario Villanueva y una libertad que Andrés Manuel no puede lograr

El exgobernador chetumaleño Mario Ernesto Villanueva Madrid hoy cumple 74 años, 23 de ellos enfrentando el perfil más implacable de un Sistema que lo ha desangrado sin misericordia por instrucciones del Presidente Ernesto Zedillo, quien gobernado por el rencor decidió que Mario tenía que ser enjaulado y exhibido como fiera arrodillada.

El ácido del escarmiento fue olfateado en los primeros meses de 1999, cuando el mandatario priista soltó a la jauría incapaz de evitar que la presa se escabullera en Mérida para permanecer ocultó por 26 meses, hasta su entrega pactada en Alfredo V. Bonfil que fue convertida en exitoso operativo por Vicente Fox –otro cumpleañero que hoy llega a los 80–, con Rafael Macedo de la Concha como titular de la Procuraduría General de la República.

Acusado de tratos con el narco –una versión fantasiosa tejida a la carrera–, a Mario lo han lanzado a varias cárceles de México y Estados Unidos, unas más sanguinarias que otras, como la de Almoloya en el Estado de México y el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial del estado de Morelos, donde permanece otro exgobernador del PRI: Roberto Borge Angulo.

Pero Mario en estos años ha respirado etapas más benignas, primero en el Cereso de Chetumal, después en dos clínicas privadas por motivos de salud –la Independencia y la Campestre– y ahora en su prisión domiciliaria en Residencial Andara, tan cerca y tan lejos de su rancho el Mostrenco, una posesión íntima que sueña con recorrer de nuevo para reverdecer el esplendor del poder que supo ejercer y paladear como pocos, cabalgando en la gubernatura a partir del 5 de abril de 1993.

Otros hombres estarían derretidos ante las dimensiones de un castigo incesante, pero Mario Villanueva es un espécimen asombroso porque ha domado sus males y achaques para dejar brotar ese talento político con visión de estratega que lo mantiene como la voz más influyente de nuestra capital. Como los viejos boxeadores que tan sólo saben combatir, Mario vive para la política, su oxígeno inseparable en el cuadrilátero.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia se agitó la esperanza de su libertad, pero el tabasqueño no ha podido o no ha querido cumplir su palabra.

“Ya estamos interviniendo para que se libere al exgobernador de Quintana Roo, Ya nosotros como Poder Ejecutivo habíamos hecho las gestiones para liberarlo, pero en la Fiscalía presentaron un amparo para retenerlo, pero vamos a seguir con la gestión y es mi compromiso de que va a quedar en libertad”. Lo dijo Andrés Manuel el 9 de noviembre de 2019, al encabezar un acto multitudinario en Felipe Carrillo Puerto.

Solo queda esperar que el Presidente no pierda de vista a Mario Villanueva, cuyo caso engloba lo peor de un Sistema experto en castigar, pero que desprecia la justicia negada para Mario Villanueva tiro por viaje.

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