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Priistas, los grandes perdedores con la derrota de Paoly Perera

Ajuste de Cuentos

Ángel Solís

Otra vez Paoly Perera Maldonado compitió para la presidencia municipal de Felipe Carrillo Puerto, y de nueva cuenta perdió. Con estos tres años que tiene amarrados como futura regidora, sumará 14 años colgada de la nómina municipal, sin permitir que se creen nuevos cuadros políticos en ese municipio, para que solo ella sea tomada en cuenta en las candidaturas, y donde incluso ya adelantó a su gente más cercana que en 2022 buscará ser candidata a la diputación local para recuperar lo que según ella invirtió en el recién concluido proceso electoral.

Esto si no es que antes pisa la cárcel, por las denuncias en su contra que anunció hace unos días presentará el todavía alcalde José Esquivel Vargas “Chak Meex”, por la venta fraudulenta del edificio de la ex tienda Super Issste en 10 millones de pesos, y cinco millones de pesos más por presuntos desvíos de recursos observados a su salida de la presidencia municipal, en agravio a las partidas del Fortaseg, y otros conceptos que impactaron también en la nómina de los trabajadores.

A unos días de la elección del pasado domingo, Paoly culpa a prácticamente a todos de su derrota, desde militantes de los partidos de la coalición a quienes señala como traidores o que no hicieron nada en su campaña, y hasta a periodistas a quienes les reprocha que les dio su “mano amiga” –al estilo del exgobernador Félix González Canto, su padrino– y solamente ejercieron violencia hacia su persona.

Quizás cree que con victimizarse nadie podrá reclamarle sus errores que hundieron este proyecto político por el que apostaron tantos ilusos con sus recursos y esperanzas.

El pasado 21 de enero en la sede del PRI le pregunté a Paoly si el fracaso de 2018 –cuando perdió con José Esquivel Vargas, Chak Meex– le había dejado algún aprendizaje para esta elección, a lo cual respondió: “Esta ocasión no vamos a cometer los mismos errores con la ciudadanía que se cometieron en el pasado”.

Esto resultó una gran mentira, ya que no solamente fueron errores con la ciudadanía sino con el partido y la militancia priista que creyó para que fuera su candidata, aunque venía de perder.

Para nadie en ese municipio de la zona maya es un secreto que los “Gómez”, Melchor Gómez Rivera y Dalton Gómez Lechuga, quienes ocupan el cargo de tesorero y secretario general del ayuntamiento, fueron enviados como refuerzos a su campaña por el mismísimo presidente municipal “Chak Meex”, obteniendo como premios de “apoyo” –pese a sus lamentables resultados – dos regidurías, una para el perredista Romualdo Be Chuc, que aportó mil 443 votos, y otra para la panista Nadia Ortiz Caamal, que con 879 votos tendrá seguros tres años muy bien pagados y confortables.

A los priistas pese a que aportaron nueve mil 241 votos –algo así como el 80 por ciento de los sufragios que obtuvo Perera Maldonado–, no les tocó nada, y como van las cosas es muy probable que desaparezcan como fuerza política y su militancia se refugie en otros partidos, ante el desprecio de su noqueada candidata.

Paoly ha sido tres años Contralora Municipal, tres años tesorera municipal, dos años presidenta municipal, tres años regidora, y tres más si no antes cumple sus intenciones de buscar la diputación local.

Ya es tiempo que los habitantes de Felipe Carrillo Puerto y los priistas le digan “hasta aquí” a esta mujer, ya que al final pese a que la respaldan política y económicamente les da la espalda. Porque a la hora del reparto en el pasado proceso, ni las manos metió para sembrarlos en la planilla que tuvo al perredista “Chacmex” como el gran triunfador.

En Chetumal, la clase política se enquistó durante muchísimos años. Gobernantes iban y venían y solo un grupo ocupaba todos los espacios administrativos y políticos en todos sus niveles. Las consecuencias de esta voracidad están a la vista, con una clase política que envejeció y la pisotearon con “el gobierno del cambio”.

Otros más salieron huyendo del estado por miedo a pisar la cárcel y otros viven tranquilamente los años que les quedan de vida con el dinero que acumularon durante 20 o 30 años, mientras que la ciudad y sus habitantes se hunden en un abismo donde ya se permite incluso que personajes que no son del estado ocupen cargos públicos e incluso nos gobiernen. Están a tiempo los carrilloportenses para reflexionar el futuro que quieren.

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