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Una tragedia lo dejó atrapado en Chetumal

Dominga Calles Alatorre
Chetumal, 2 de febrero 2016

A Juan Carlos Domínguez Sánchez la vida le cambió de golpe, hace poco más de un año cuando la camioneta en la que viajaba hacía el poblado de Rovirosa fue embestida por un camión cañero cuyo conductor manejaba a alta velocidad y en estado de ebriedad.

Juan Carlos -quien era uno de los tres pasajeros de la camioneta en la que se transportaban hacia un encuentro religioso- perdió la pierna izquierda, todos sus documentos de identificación, credencial del INE incluida y poco después también su modesto trabajo en un taller mecánico.

Juan Carlos Dominguez SanchezA sus treinta años de edad, a Juan Carlos el ánimo le pende de un hilo, con el dolor y la impotencia a flor de piel, un llanto que él contiene con mucho trabajo pero que le alcanza a quebrar la voz, refleja los efectos de llevar más de un año atrapado en una situación que hoy lo tiene al borde de la desesperación.

Vive en una casa que le fue prestada por un hermano de la religión en la que se ha sostenido su fe, come de lo que le regalan, a veces pan… “Tengo un amigo que vende pan y a veces pasa por la casa y me deja algunos”… a veces no come nada. Su complexión física refleja lo que narra… es frágil y extremadamente delgado.

Él, es un joven veracruzano que llegó a Quintana Roo como muchos hemos llegado, con las manos vacías pero con miles de esperanzas y ganas de trabajar y salir adelante, sin embargo en su búsqueda por un mejor futuro, lo alcanzó la tragedia y hoy se encuentra sólo, atrapado en Chetumal.

No tiene dinero para regresar a su tierra, Tuxpan, Veracruz, allá están sus padres – las lágrimas lo vencen cuando habla de ellos, el dolor del alma es insoportable para cualquiera- “Desde el accidente perdí contacto con ellos, en mi cartera estaba el papelito con su número de teléfono… no les he dicho que me cortaron la pierna, no les he dicho lo que me pasó”, explica mientras la voz lo traiciona y se niega a permitirle seguir hablando por varios segundos.

“Yo sólo quiero volver con mi familia, volver a Tuxpán a casa de mis papás”, dice Juan Carlos, mientras su mirada se dirige al suelo… él ya no puede más.

Dos mil veintidós pesos, es en suma el costo de los boletos del viaje… hay que sumar el precio de los alimentos por las horas que implica el traslado en autobús y el taxi que seguramente deberá pagar  en Tuxpan. Es dinero que él no tiene, por eso pide ayuda.

Para llegar a Tuxpan deberá transbordar – de Chetumal sólo hay autobús hasta Veracruz, ya en el puerto hay que tomar otro autobús hacia Tuxpan- y ese no es el único inconveniente que afronta, camina ayudándose en un par de muletas, necesita pañales de adulto, el accidente también le provocó esa condición, además de que ahora también padece diabetes.

Juan Carlos Domínguez Sánchez, necesita ayuda y la está pidiendo con la misma mirada que un niño clama volver a ver a sus padres, ha puesto el último aliento de esperanza que le queda ya en Chetumal en manos del buen corazón de los quintanarroenses. Juan Carlos sólo quiere volver a casa.

El domicilio que habita en Chetumal se ubica en la Avenida Heriberto Frías, número 434, a él ya no le queda nada más que pudieran quitarle, sólo un poco de fe.

domynoticias@gmail.com

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