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Y después del voto, ¿qué sigue?

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Los candidatos a diputados federales de todo el país –comenzando por los de casa – deben comprender que los costales de promesas son un recurso muy manoseado que se esfuma en el aire, como humo de cigarrillo. Deben exponer ante todo sus compromisos, comenzando por tomar el pulso a los habitantes de su distrito –hablo de los que andan en busca del sufragio– cuando su voto impacte en la población.

Porque acatar las órdenes del coordinador de su bancada ha sido una práctica de los diputados de todos los partidos, quienes por su cuenta aprueban y rechazan, solicitan licencia e incluso faltan a las sesiones si les da la gana, sin dejar de presumir que son nuestros “representantes populares”.

El huso horario es un ejemplo, ya que todos toman decisiones sin medir los efectos en la población. Va porque va, y es por su bien. Tal es la lógica de los diputados federales de todos los partidos, quienes en muchos casos ni se tomaron la molestia de leer la iniciativa.

graciela 7Las diputadas federales Alicia Ricalde Magaña (PAN) y Graciela Saldaña Fraire (PRD) abandonaron sus curules para ir a la conquista de las alcaldías de Isla Mujeres y Cancún, recibiendo sonoras bofetadas de los electores que les dieron el avión para su humillante retorno a la Cámara de Diputados.

El mayor compromiso lo tenía Graciela Saldaña, ya que impulsada por el tsunami López Obrador triunfó en el tercer distrito de Cancún en 2012. En cambio, la de Alicia Ricalde es una posición del partido, y se ha dado el lujo de obsequiar dinero a Yucatán, despreciando al Quintana Roo que habita y evita.

¿Quieres ser diputado por tres años? Esta pregunta debe incomodar al menos a dos de los candidatos que tienen la mira en otras posiciones mucho más atractivas.

El enjambre de candidatos anda en campaña por todo el país, y aunque hay otras posiciones en juego me concentro en la Cámara de Diputados porque los candidatos cargan con el peso de las promesas incumplidas por sus antecesores.

Esa imagen del candidato sensible que carga niños y apapacha abuelitas debe ser permanente, y no seductor recurso de campaña. Porque este compromiso no debe acabar el día de la jornada electoral, cuando el elector es útil y deja de serlo en menos de un minuto.

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