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Asesinan brutalmente a un anciano

Chetumal, 22 de julio

Don Toñito, de 75 años, como lo conocían en el poblado de Gustavo Díaz Ordaz, productor de plátanos y piñas, fue localizado sin vida esta mañana en el interior de su cabaña, tenía desfigurado el rostro y se presumía que uno de sus perros de nombre “Colín” le habría ocasionado esas heridas después de muerto. Al principio se pensó que “Colín” pudo haber desfigurado a su dueño, pero los peritos determinaron que el occiso falleció de shock hipovolémico, ya que al parecer le machacaron la cara con una piedra de regular tamaño.

Aproximadamente a las 07:30 horas de hoy, Edmundo León Jiménez llegó al rancho de su patrón, Antonio Hernández Bautista, de 77 años, a quien cariñosamente le decían “Don Toñito”, originario de Hidalgo, para iniciar sus labores del día, ya que dijo, todos los días se reportaba con él para conocer cuáles serían sus obligaciones.

El rancho se ubica a 2.5 kilómetros del poblado Gustavo Díaz Ordaz y a 9.5 de la vía corta a Mérida, pero Edmundo, luego de caminar unos 200 metros por la carretera que llega hasta donde se ubica la cabaña de don Toñito, se dio cuenta que sobre el camino había piedras movidas y manchas de sangre.

Las manchas de sangre llegaban hasta la cabaña de su patrón, a quien encontró tendido en el piso y con el rostro ensangrentado y desfigurado, a un costado de él su inseparable perro “Colín”, el cual no lo dejó acercarse. “Ese perro no es así, me conoce, no sé porqué reaccionó así, no sé qué pasó, a lo mejor el perro le comió parte del rostro o se dio un escopetazo, no sabemos qué ocurrió”, dijo Edmundo.

De inmediato acudió al otro lado de la carretera, donde don Toñito había mandado a desmontar media hectárea de tierras para sembrar piña, ahí le informó a dos empleados que juntaban el carbón, de lo que había ocurrido.

Al confirmar que don Toñito estaba muerto, salieron a la carretera federal de la vía corta a Mérida, y no esperaron mucho, ya que pasó la patrulla de la Policía Estatal Preventiva 1392, al mando del comandante de vigilancia de la zona ganadera, Juan Bautista López y Pisté, y juntos acudieron al lugar.

Posteriormente llegaron policías ministeriales y municipales, también peritos en criminalística y un agente ministerial, quienes se dieron a la tarea de recabar todo tipo de evidencias que fueron localizadas en el lugar para determinar lo que había sucedido, pues todo apuntaba a que se trató de un homicidio.

Luego de varias horas, determinaron que el hombre ni recibió un disparo con una escopeta, mucho menos el perro le comió parte del rostro, ya que observaron que éste estaba deformado y presentaba fractura facial, ya que al parecer le machacaron la cara y la causa de su muerte obedeció a shock hipovolémico.

Al concluir con sus diligencias, el representante social ordenó que el cuerpo fuera llevado a la morgue del Servicio Médico Forense para realizar la necropsia de ley, para posteriormente emitir el dictamen médico para agregarlo a la carpeta de investigación que se inició por el delito de homicidio calificado.

Cabe señalar que los pobladores de Gustavo Díaz Ordaz se mostraron indignados y consternados con la noticia, pues consideraron que don Toñito era una persona noble que les daba trabajo y que sólo se dedicaba a trabajar, sin dejar de ser humilde.

En tres ocasiones le comentó a sus empleados que fue víctima de ladrones que lo asaltaron en tres ocasiones, en de éstas se llevaron un total de cien mil pesos que guardaba debajo de su almohada. “En una de esas, los ladrones casi lo matan”, dijo Edmundo, “lo más posible es que lo mataron para robarle las ganancias por la venta de plátanos y piñas”.

Fuente: Por Esto

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