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De adorno en el SNTE

Golpe de Mazo

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Sin aprender la lección del pasado inmediato, el dirigente de la Sección 25 del SNTE, Rafael González Sabido, mantiene su postura de no involucrarse de lleno en los temas del gremio magisterial, permitiendo que corrientes disidentes que no tenían presencia alguna en Quintana Roo se hayan empoderado y manipulen a un porcentaje cada vez mayor del profesorado.

Al parecer, el trauma que le generó el incendio magisterial de 2013 cuando fue ninguneado por los trabajadores de base fue tan severo que no logra recuperarse y tomar su posición al frente del sindicato más numeroso e importante del estado.

Y es que a González Sabido le quedó gigantesca la yegua, pues desde el principio mostró su tendencia a la salida fácil, mintiendo una y otra vez a sus agremiados que, tal como ocurrió en el conocido cuento de “Pedro y el lobo”, dejaron de confiar en la palabra del dirigente.

Hoy, el SNTE en el estado se encuentra acéfalo en los hechos, y las acciones que emanan de la organización son dictadas por Felipe González Villegas, un profesor ajeno a Quintana Roo y “gordillista” sobreviviente enviado desde el centro de la república como “asesor”.

Rafael González ocupa la oficina, pero el que manda es el maestro Felipe que se ha convertido en su sombra y en su voz. No hay evento donde el foráneo no acuda, ni reunión en la sección 25 donde sus instrucciones no sean acatadas.

Los profesores se han alejado tanto de su organización sindical y de su dirigente que las oficinas del SNTE lucen fantasmales, semivacías y con poca actividad.

Y mientras González Sabido vive en la simulación, presumiendo en las redes sociales “logros” de la organización a nivel nacional y acciones que son duramente cuestionadas por los propios profesores, los operadores de las células disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y del Comité Ejecutivo Nacional Democrático (CEND) se mueven a placer, provocando manifestaciones y protestas innecesarias en perjuicio de los estudiantes de educación básica.

El temor a la evaluación ha sido el anzuelo que utilizan las disidencias del SNTE para mover a los maestros y lanzarlos a las calles, dando con ello muestra de su poder y crecimiento, que no ha sido mayor gracias al olfato político del titular de Educación, José Alberto Alonso Ovando, quien ha hecho hasta lo imposible para que el magisterio no se le salga de las manos, lográndolo a medias sin el apoyo del líder ausente.

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