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Le duró poco el gusto

Tiro Libre

Anwar Moguel
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A pocos sorprendió la caída del líder del Sindicato Único de Choferes de Automóviles de Alquiler (Suchaa) en Chetumal, Eliezer Argüelles Borges, quien con poco más de dos años en la complicada dirigencia de esta organización no convenció a su gremio, provocando a la postre su renuncia.

Desde este sábado circuló la información de que Eliezer Argüelles presentó su renuncia ante la Secretaría de Gobierno para separarse del cargo, argumentando problemas de salud y disfrazando su salida del sindicato de taxistas como una decisión personal.

El hecho es que a Eliezer le pesó demasiado el puesto y, con un liderazgo constantemente dinamitado con marchas, plantones y quejas de taxistas, incluso de socios que lo apoyaron a llegar a la dirigencia, simplemente se desmoronó hasta que mantenerlo al frente de la organización sindical fue imposible.

Ya desde el pasado viernes la destacada reportera Sandra Romero, en su columna “Romería”, publicada en Novedades Chetumal, anticipó que Argüelles Borges estaba en la cuerda floja y tenía los días contados debido a desfalcos a las arcas sindicales y a los constantes problemas con el gremio.

La información de la columna fue tan certera, que tan solo un día después en una reunión a puertas cerradas en la Secretaría de Gobierno dirigida por el subsecretario Armando Álvarez, se tomó la determinación de cortar la cabeza al líder, y allí mismo se le entregó la estafeta a Rafael Zetina Galván, quien asumió la dirigencia de manera interina por lo que resta del periodo.

Eliezer no tenía ni para donde hacerse. Los números nada más no cuadraban y los expedientes acumulados en el escritorio del subsecretario con un sinnúmero de quejas en contra del líder del Suchaa llevaron a tomar una rápida decisión.

Y es que Eliezer no cumplió prácticamente ninguna de las promesas que realizó al tomar posesión del Suchaa a principios de enero de 2012, que incluían desde terminar con los taxistas “piratas”, mejorar las condiciones económicas y laborales de los taxistas y “martillos” y hasta rescatar la concesión de la gasolinera del Suchaa. Nada de eso sucedió.

Ahora, por otra parte, me parece acertado que se le haya brindado la posibilidad de una salida digna, ya que esto cierra la puerta a posibles conflictos de grupo y permitirá que el Suchaa inicié el proceso de transición de inmediato, sin conflictos innecesarios.

Cabe destacar que el nuevo dirigente, Rafael Zetina Galván, fue uno de los que tomó la ofensiva –junto con Eliezer Argüellez y Suly Ortega- para destituir a Rubén Pelayo Kuk, y desde entonces aspiró a ocupar la dirigencia. Ahora tiene su oportunidad, y ojalá que haya aprendido de los errores ajenos por el bien del Suchaa.

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