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Muerto el rey, viva el rey

Hoy, la administración joaquinista pasó a mejor vida (en términos prácticos ya le habían dado “cuello” por ya saben quién desde hace varios meses)

Recibió su constancia Mara Lezama como gobernadora electa.

El jolgorio, como suele ocurrir, estuvo plagado de muchas buenas intenciones.

Hubo gran bulla y muchos arrumacos.

¡Ah, los halagos!

En política, hay cosas que para la mayoría de la gente, simples mortales, nos pasan desapercibidas.

Hay cosas tras bambalinas que ni remotamente imaginamos.

A los gobernantes -de carne y hueso al fin- debe llegarles el instante en que lo que menos quieren es bulla y el apapacho interminable.

Un rato, puede ser bueno, agradable incluso, eso de que todos te estén lambisconeando.

Pero, ¡uf!, debe hartar esta situación, a grado tal, que no faltarán las ganas de salir huyendo.

Después de dos meses de trajín intenso, de dormir y comer a medias, de soportar peripecia y media y pese a todo, tener que mantener un semblante alegre, ha de urgir un descansito, lejos de todo lo que huela a grilla.

El chiste, dicen los que saben, es saber cómo sobrevivir a estas situaciones.

En fin.

Ya encarrilado en el ejercicio de la imaginación, les comento que también me da cosita, no sé a usted, el ver que gente que ni para ayudante de paletero serviría, pasó por su constancia de diputado electo.

Hay dos o tres que, de veras, están pál perro.

¡Uy!, produce escalofríos saber que gente inoperante -pero muy servil- tendrá en sus manos la vida legislativa del estado.

Ellos revientan de alegría, y cómo no, la vida les dio un giro de 180 grados, llegaron colgados de la fama de otros y obtuvieron beneficios que en otras circunstancias no tendrían ni naciendo 2O veces.

Y, ni modo, la vida va, ojalá y los señores legisladores tengan un buen freno que les impida cometer deslices que provoquen que al final, como siempre, paguen justos por pecadores.

Por de pronto, hoy se le puso un clavo más al ataud de la administración joaquinista.

¡Ah!, a propósito, la siempre combativa Marybel Villegas, a quien todos ven cómo coordinadora de las huestes morenistas en la próxima legislatura, le envió hoy un estruendoso “besito” al que todavía hace las veces de jefe del ejecutivo.

No hay que olvidar que lo trae en “salsa” desde hace tiempo y que no dejará pasar la oportunidad de meterle el clavo caliente que lo deje intranquilo durante mucho tiempo.

Así es la política, unos festejan y otros apechugan.

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